351- UNA VES MÁS, SALIMOS DE LO EFÍMERO

 

 

Nuestras imperfecciones nos acercan a Dios porque en ellas notamos lo ineficaz de nuestra autosuficiencia, que se defiende eliminando los límites de nuestras bajezas, de nuestros instintos más primarios, arrastrándonos a anteponer estos impulsos a un Dios que viene a nosotros y no deja de venir.

 

Porque no es un Dios que se desinteresa de sus criaturas. Él nos trae la verdad, nos la muestra siempre que viene, y viene constantemente cuando le dirigimos nuestra mirada apartándola de los artificiosos juegos mundanos que... lucen coloridos destellos y se desploman al momento.

 

Por eso, repito, nuestras imperfecciones nos acercan a Dios, y si en ese instante dejamos de lado la soberbia, apreciaremos la bondad de lo creado frente a la efímera ruindad de nuestros bajos deseos.

 

 

Y salimos a su encuentro

rompiendo ataduras que pretenden impedirlo.

Y contemplamos ‘una vez más’ su rostro,

llenando nuestro ser de la belleza y amor que inspira.

Y gozamos ‘una vez mas’ de su compañía.

 

Examinando la verdad que trae bajo sus brazos,

enrollada para ser abierta y leída,

compruebo que es falso que en mí reine ‘la nada...’,

 ‘nada antes del nacimiento y nada después de la muerte’,

como proclaman los hombres y mujeres sin esperanza.

 

 

Porque esta venida de Dios, hoy, ahora, siempre, se repite cada vez que lo deseamos. Esta venida destruye la desesperanza... definitivamente.

 

Las dificultades que provienen de nuestras imperfecciones nos acercan a Dios, nos dan fortaleza para practicar el bien, enderezando nuestros caminos torcidos por la ciega autosuficiencia.

 

 

Así, el retorno de la esperanza nos da vida

y luchamos denodadamente ‘una vez más’

para que ese nuevo retorno sea para siempre

y no necesitemos nuevamente retornar a ella,

puesto que nunca nos habremos ido.

 

Olvidados de seducciones de cantos de sirenas que pasan,

que no permanecen,

seducciones de un bienestar sin visos de futuro,

logrado sobre los despojos de una inmensa mayoría

asfixiada bajo sus botas,

sin aire para respirar, pues se lo han quedado para ellos...

 

Bienestar efímero.

Porque se precipitarán al vacío cuando dejemos de sustentarles,

guiados por nuestra esperanza,

por una presencia que se ha hecho realidad en nosotros

‘una vez mas’.