344- EL CIELO QUE NOS ESPERA

 

 

¿Nos adaptaremos a este cambio tan grande entre la tierra y el cielo si tenemos la dicha de merecerlo?

 

Los que no han querido conocer a Dios por preferir las vivencias de este mundo sin dejar un hueco para el Espíritu, jamás se adaptarían, pues el cielo comienza a instalarse en nosotros desde que nacemos a la gracia del bautismo, continúa creciendo en nuestra vida, en unos mas y en otros menos... La muerte solo supone un paso mas en nuestro caminar hacia Dios, y tanto le amamos aquí como seguimos amándole allí. Avanzaremos entonces en nuestra purificación hasta llegar a su presencia completa y plena, la felicidad sin fin...

 

Pero basta una mirada nuestra hacia lo alto, buscando a ese Dios misterioso que todo lo llena, para remover su corazón de Padre y hacernos merecedores del abrazo al hijo pródigo que con el alma contrita retorna. Nuestra adaptación al cielo puede ser larga, pero gozosa.