334- SOLO SERVIRÉ A BUEN AMO

 

 

Dicen que un perrito adiestrado es un perrito feliz. Solo tiene que estar pendiente de su dueño y olvidarse de defender la casa, de atacar a otros perritos que se aproximen con malas intenciones, de ser el responsable de la seguridad de su grupo -la familia y amigos de su dueño-, de estar al loro de todo lo que ocurre, cualquier ruido, cualquiera que llega o se va...; es un trabajo estresante para los pobres animalitos.

 

En la naturaleza están las huellas de Dios, y este es un caso que nos podemos aplicar los hombres y mujeres que queremos darle sentido a nuestra vida.

 

¡Solo serviré a buen amo!, no al déspota ni al injusto, insensible y depravado, no a los amos de nuestros tiempos que nos esclavizan de por vida, léanse las modas, el ¡que dirán de mi!, el amor propio y amor a lo propio, a lo mío primero, a mi comodidad..., en definitiva, a mis caprichos.

 

Esclavo de mis caprichos instintivos ¡que barbaridad!; sometido, vapuleado, sin dejar a uno ni respirar. ¡Que envidiable vida la del perrito!, mejor que la mía...

 

Necesito con urgencia un ¡buen amo!, que me lleve por caminos de amor a todos mis hermanos, caminos de fraternidad y solidaridad sin limites para salirme de mi mismo, para darme a los demás...

 

No soy el centro de todo, simplemente, formo parte de todos y del mundo creado para nuestra felicidad y nuestro bien.