326- TIERNOS BROTES

 

 

Somos como un tierno brote, necesitado de todo para crecer. El jardinero riega, cava y fertiliza la tierra para que se haga fuerte y llegue a soportar las inclemencias venidas de fuera.

 

¿Que seria de la planta si rehusara los cuidados del jardinero? No resistiría la acometida del primer caracol que se le acercara. ¿Que nos ocurriría si los humanos prescindiéramos de Dios? Seguiríamos las sendas de lo mortal, más seductoras pero engañosas, y..., lo haríamos pensando estar en la verdad, renunciando al crecimiento de nuestro espíritu, vencidos de antemano, con la muerte definitiva al acecho.

 

El que cultiva el espíritu que proviene de Dios, sabe que la muerte ha sido vencida, y por ello, no es definitiva, no es una muerte para siempre, ha perdido su aguijón, es un paso más en esta la vida que se prolonga hasta la eternidad. Y, para lograr esta plenitud, toma alimento espiritual, se fortalece, crece robusto.