316- FALSAS IDEOLOGÍAS

 

 

“...Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.” (Mac 7, 14)

 

Ninguna falsa ideología, ningún ambiente opresivo, ni el consumismo, ni la corrupción, ni la inmoralidad pueden absorbernos el corazón produciendo inquietud en nosotros, en nuestro interior. No queremos dejarnos absorber hasta el punto de quedar atrapados en ellas. “¿Como puede suceder que las criatura, hecha por Dios, íntimamente orientada a Él, la más cercana a lo eterno, pueda privarse de esta riqueza?” (Benedicto XVI).

 

Lo que sale del corazón, es nuestra respuesta a los sucesos cotidianos. No nos mancha lo que vemos, escuchamos o palpamos, mancha nuestra actitud ante ello, cuando no es valiente defensora de la verdad, cuando es cobarde y se deja dominar por lo mundano.

 

La imperfección de los instintos no dominados puede transformar una mirada limpia en un sentir lujurioso; si nuestra voluntad hace suyo ese sentir, lo convierte en nuestra mala respuesta. Por el contrario, si sacamos la bondad que Dios ha puesto en nuestro corazón y la vertemos sobre el semejante, siempre nuestra mirada limpia nos hará sentir el gozo de mirar con los ojos de Jesús, con independencia de lo que esa visión nos transmita. 

 

Mi mente y mi corazón deben estar por encima de todo lo demás. Los instintos y sensaciones solo son avisos para que la mente y el corazón tomen una decisión y den una buena respuesta. No debemos darle dominio sobre nosotros a nuestros instintos, acabarán siendo señores y rigiendo nuestro destino.

 

Por eso, hay que reflexionar con la mente y poner el corazón en ello, sin prisa, pues la prisa es una mala consejera como el desorden, nos llevan a la precipitación y a la ansiedad, y eso es no vivir porque no damos tiempo a esa reflexión, terminamos actuando por impulsos y esto raya la irracionalidad.

 

Si la mente y el corazón no dominan nuestro ser, estaremos ausentes de nuestra vida y eso también es no vivir... ‘No estoy aquí, mejor dicho, estoy físicamente presente pero el resto de mi persona está ausente’. Parece que participamos en la vida y que somos protagonistas de la nuestra, pero no es así y a veces tarde nos damos cuenta de ello.

 

Por eso es tan importante que el ritmo frenético de esta vida no influya en nuestras decisiones, que no le roben el oxigeno a lo mas importante de nuestro ser. Falsas ideologías, inventos humanos que deforman la mente nos son presentadas como una esperanza cierta y entran de lleno en lo dicho hasta ahora. No solo deforman la mente, también nuestro corazón con falsos amores, potenciando nuestras visceralidades.

 

Gracias a Dios, florecen en primavera y mueren en otoño, derribadas por vientos contrarios portadores de un más verdadero humanismo.

 

Quien habla con Dios se hace sabio..., buscaré la sabiduría en Él, “entendiendo por sabiduría la comprensión de aquello que es importante, la mirada que recoge lo esencial” (Benedicto XVI)...; pues no nos hemos inventado una doctrina para someternos y dominarnos unos a otros, nos ha sido dada por alguien superior a nosotros para que salgamos de la irracionalidad, conozcamos la bondad de todo lo creado por Él y gocemos de su amor.

 

Y yo..., sé de quien me fío.