| 245- INSTANTES IRREPETIBLES |
Hoy, he recibido un nuevo regalo: un día más de vida, un día maravilloso, con sorpresas y misterios. Tendrá alegrías, tristezas, caricias placenteras, caricias dolorosas..., un día como todos los anteriores, pero este… es especial.
No se a que hora finalizará ni si después de este vendrá otro; solo se que este es el de ‘hoy’, el de ‘ahora’ y... ¡quiero estar a tope!, vivir plenamente los instantes mas importantes de toda mi vida: sin ningún apego, sin nada que me descentre de mi familia, de mi trabajo, de mi mundo, de mi Dios, el que todo me ha dado y al que todo debo.
Quiero vivir una jornada digna de ser vivida, digna de quien me la ha regalado porque… ¡sigue confiando en mí! Quiero afrontarla con la ilusión de poner en ella todo lo mejor que he recibido, sin agobios, siendo yo mismo; solo me importa el amor que me mueve en este cometido y el esfuerzo que pongo en que sea del agrado de Dios.
…Una sonrisa poco es, poco supone, pero Dios provoca un efecto inimaginable en el alma de quienes la reciben. Nosotros plantamos semillas, Él hace crecer y fructificar. El efecto no corresponde a la acción, es infinitamente mayor cuando Dios está por medio.
No quiero buscar la brillantez ni el lucimiento, mas bien lo escondido, donde esta Dios, porque ahí seré mas eficaz. Sin prisa, sin pausa, con una cadencia adaptada a mi biorritmo; considerando todos los momentos importantes, pues forman nuestra vida y cualquier instante puede ser... el más feliz, el más sublime, el más decisivo.
En cualquier momento podemos descubrir que alguien está a nuestro lado, que siempre ha estado ahí; alguien que vela nuestro destino, alguien que disculpa nuestro despiste, que perdona nuestra indiferencia, que… puede cambiar radicalmente nuestra vida.
Porque los momentos del espíritu se suceden, somos sus mensajeros y cada paso que damos es un premio a nuestra fidelidad… Por eso, somos caminantes, y no buscamos lugar donde descansar porque Él nos tiene preparado uno y allí queremos llegar…, paso a paso, pues cada paso es una joya que decorará ese hogar, nuestro definitivo hogar, el de todos los que seguimos sus caminos.
Cualquier instante puede ser el último en este mundo... Luz, mucha luz, misterio, se abre una puerta hacia el dulce hogar, misterio de eternidad.
No quiero estropear este día maravilloso con susceptibilidades o fijaciones de mi mente en algo que ha ‘escocido’ mi orgullo. ¡Que forma de malgastar un tiempo que es oro!, y que siempre es escaso para… vivir cada momento… paso a paso… instante a instante, porque se nos acaba el día y… ¿seremos obsequiados de nuevo?
Fuera torpezas, fuera mezquindades, no sea que perdamos esos instantes, este día que… es irrepetible, y por muchos que me regale el Dueño de la Vida, este, nunca volverá.
|