239- TENGO QUE...

 

Tengo que hacer… esto, y aquello, y eso, y… otra cosa mas, y mas, mas…, masssss… ¡que agobio! Siempre igual, cuanto mas hago mas hay por hacer…, nunca se acaba…

 

Activismo, estrés, ansiedad, depresión…, quietud, inactividad vegetal…

 

Esto es ‘no vivir’, el mundo nos domina, los demás nos inquietan, no somos dueños de nosotros mismos, ‘otros’ nos llevan por donde quieren.

 

Nuestra voluntad está por los suelos, nuestra autoestima también, el concepto que tenemos de nosotros mismos es de ‘una ruindad’…; y…, seguro, este no es el que tiene Dios, nuestro Padre, que bien nos conoce porque nos ha hecho así, como somos. Pero nosotros ponemos el resto, formamos nuestra personalidad… y nos encontramos temerosos, sin rumbo, como una veleta que no para de moverse.

 

El mundo actual imprime este ritmo, y pienso que es una forma de tenernos dominados a su merced: Otra inteligencia pensante actúa sobre nosotros, y nos arrastra junto con la masa, todos sometidos a su voluntad. Es el ‘líder’ dominante de la manada; el que, cuando te mira, temblorosamente le ofreces el cuello y toda tu intimidad… hasta notar que continua su camino y tu, yo, continuamos sumisos tras él.

 

El alma que Dios ha infundido en el humano le hace evolucionar en el espíritu y el saber, pero somos incapaces de superar nuestro instinto animal de ‘hombre lobo’, y hemos creado un mundo en el que se mezclan nuestros comportamientos racionales hacia el bien y nuestra irracionalidad.

 

Un cambio radical es necesario: desterrar de nosotros el ser inhumano que llevamos dentro y sacar al exterior nuestra voluntad mas firme de avanzar en el autentico humanismo. Lograremos mas autodominio sustituyendo el ‘tengo que hacer’ por el ‘voy a hacer’, pues sería nuestra voluntad la que decide ‘en este momento voy a hacer esto’ no existen mas asuntos y me centro en ello.

 

Somos dueños de nosotros mismos y de nuestro tiempo –huidizo y escaso-, y por eso, ¡yo decido!, no cedo a nadie ese privilegio, tengo derecho a hacer las cosas mal y equivocarme. ‘Eso es vivir’, porque después de algunas meteduras de pata, vienen los aciertos, seguro; y las alegrías, y el goce de estar desactivados para lo efímero y en plena forma para la Vida.