| 238- PERSONAS SOLIDARIAS |
Ser persona lleva a ser solidario, no contrincante, ni mucho menos enemigo, por poderosas razones que creamos tener. De esta forma conseguimos ser libres para crecer como persona, un ser social con vida propia en si mismo y en los demás, por cuanto las actitudes de uno solo a todos afectan e incluyen.
Todos nos involucramos en el bien de cada uno, cada uno está involucrado en el bien de todos. Es una simbiosis tal que a todos nos afecta el triunfo o el fracaso vital de nuestra sociedad; llega a ser un triunfo o fracaso de cada persona, porque… estar vivo, no es lo mismo que tener vida.
La crisis de una situación personal -una enfermedad- confronta a la sociedad con el individuo y se pone a prueba la verdadera justicia, solidaridad y fraternidad: el derecho a ser acompañado y asistido, a cuidados paliativos, a un cuidado integral como persona y se prueba nuestra respuesta a ese derecho.
Pero ocurre que cuando se abraza este mundo como única realidad, el ser humano se degrada, pues renuncia a lo mas perfecto en él, a la trascendencia de lo presente, vive una vida animal inteligente y en algunos momentos cívico y sociable, pero no deja de devorar a quien se interpone a sus intereses, que se concretan en el ‘dios dinero y el dios poder’, por encima del resto de deidades mundanas.
Como en definitiva el éxito personal se traduce en dinero, se está extendiendo un sistema de corrupción enmascarada en el gasto social, que nos deja perplejos: Enormes ayudas con dineros de los contribuyentes que engordan la maquinaria administrativa y en gran parte no van directamente a paliar el problema concreto, porque no pasan por manos expertas y entregadas a cada causa solidaria, mas bien pasan por múltiples manos menos expertas en estas causas y de conocidas espaldas en forma de sofá anatómico. Manos que distribuyen estos fondos con criterios a veces torcidos y retorcidos.
No bailamos a su ritmo porque nos parece ridículo, egoísta e ineficaz, pero manejan nuestros dineros, los que podrían extender mas justicia en el mundo. No es justo, porque aplican su forma personal de entender esta justicia, aportando migajas a quien de verdad lleva toda la vida luchando codo con codo en los lugares mas necesitados; porque el grueso del jamón se queda en vientres satisfechos que no necesitan nada, solo engordan y engordan.
Cuantos lideres de hoy utilizan métodos inconfesables por vergonzantes para triunfar ante los demás, caiga quien caiga, sin importarles los ‘daños colaterales’ que producen. Esto no es justo, es malvado. Jesús nos indicó el camino de la caridad, la solidaridad, la abnegación, servir, servir… el liderazgo es un servicio a los demás, desinteresado, de otra manera no es liderazgo, es sometimiento. “Quien quiera ser vuestro guía, sea vuestro servidor”, es voluntario ser dirigente, es una vocación que sale de dentro del corazón humano con anhelos de servir, de buscar el bien de todos y por ende el propio. De otra manera es una irracionalidad incívica ser líder de la manada, que puede llegar a ser muy cruel.
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