237- MORIR A VELOCIDAD DE VÉRTIGO

 

Quejarme, protestar, no tener ni el mínimo aguante, poner todo en duda, desconfiar por sistema, no creer en nadie, reconcomerme las entrañas por cualquier cosa, perder los nervios por nimiedades..., eso no es vivir, es morir a velocidad de vértigo.

 

Deleitarme con cosas vanas, pavonearme con el éxito despreciando al perdedor, ser en toda circunstancia el mas guapo/a el mas listo/a, prestando oídos a quien me halaga y fulminando a quien me contradice… Esto es humo y nada más que humo y el humo se disipa en un instante. Esto no es vivir, es morir a placentera velocidad de vértigo.

 

El innato espíritu de bondad no existe en estas personas, solo un enfermizo temperamento patológico. Nuestro cuerpo y nuestra psiquis se muere, nuestro espíritu también. Cuando el orgullo nos domina, somos impulsivos, irreflexivos e incontinentes, nos estamos jugando el presente y el futuro; un futuro que no conocemos pero la fe nos habla de felicidad, la que no encontramos aquí…, y nos habla de eternidad.

 

Porque robamos lo que no es nuestro por el placer de robar, sucumbimos a los instintos más bajos por frivolidad... No queremos que los afectos y placeres ordenados por nuestras potencias superiores formen parte de nuestra vida, aportando el bien y la felicidad que buscamos; pero como dice San Agustín: “como hablar de una vida feliz cuando ni siquiera es vida… porque todo desorden en los afectos lleva en sí mismo su pena”

 

Perdemos la vida aquí, perdemos la vida allí. Hemos fracasado.

 

De otra manera, si nuestra actitud en la vida es coherente con uno mismo y con los demás, ¿quien sabe?, ahí está el misterio, no lo desvelaremos hasta dar el paso de la muerte aquí. Muchos lo descubren antes, dichosos ellos, aunque sea de una forma intuitiva en medio de la oscuridad: encendiendo una vela, buscando por las entrañas de la vida, del mundo, de nuestros congéneres, de la muerte.

 

Es preferible encontrar la vida cuando estamos muertos que encontrar la muerte estando vivos, cuestión de elección, de libre y voluntaria elección.