235- LEJOS DE DIOS

 

Lejos de Dios estoy inquieto, soy frágil, me viene la tristeza, no estoy a gusto..., ¿estoy a disgusto? No, en realidad no se como estoy. Me abandono, me vuelvo indiferente ante situaciones humanas degradantes, porque quizás, en mi caso, no tendría fuerzas para salir de ellas. Por el contrario, me vuelvo capaz de batirme en armas para aumentar un ápice mi comodidad, porque me torno agresivo con los que me incomodan.

 

Lejos de Dios, la dinámica que imprime el mundo actual me altera hasta el punto de rehuir el contacto con los demás, por una falsa impotencia que en realidad es sensación se derrota, de que todo me supera y me asusta. Mis miras están muy bajas y a ese nivel parece que rige la ley de la selva. Me empiezo a sentir solo, perdido, abandonado… ¿de quien?, ¿del mundo?, ¿de Dios?... no concuerda, si quiero pasar de Dios ¿cómo me voy a sentir abandonado por Él?

 

Reconozco que Él me enseñó a ver en los demás a mis hermanos, me enseñó a salir de mí y ser un don para ellos, me enseñó… tantas cosas de las que en estos momentos quiero escapar. ¡Pero si Él me eligió, me llamó cuando yo estaba a lo mío, en mis cosas…! luego, Él me dejó, es lógico que me sienta abandonado por Él… Esto lo digo para contentarme, en el fondo sé que Jesús nunca abandona a nadie aunque sufra el mayor de los rechazos, se queda ahí, escondido, en un rinconcito, mendigando como Lázaro, una migaja que cae al suelo…

 

La única solución es el retorno, levantar la mirada, despegarla del suelo, despejar el camino de dudas inconsistentes, fruto de mi imaginación calenturienta, de mis falsas razones, poco convincentes, de conveniencia, de acomodo, ¿a que?..., a lo que mas me complace, a lo que mas... tira de mi, ¿para que voy a resistir? ¿Para que ir contra corriente?...

 

Seriedad, no he nacido ayer, he superado la adolescencia ¿o no?, he madurado como persona ¿o no?, me he introducido en el misterio de la vida y una cosa tengo clara: hay que mirar para arriba, no para abajo. Porque así, descubres algo que está por encima de nosotros, que de otra forma, por mucho que lo intentes no lo descubrirías. Descubres la fuente de la que todo mana, donde está la esencia de toda vida, de toda existencia, del mas puro arte de crear la realidad que vivimos. Descubres los frutos del amor, ilimitados, incontables, evolucionando hacia el bien, aunque muchos se quedan por el camino. Descubres que darse es multiplicar y quedarse en uno mismo mirándonos el ombligo es disminuir, reducirse a la mínima expresión..., desaparecer.