230- REVOLUCIÓN SILENCIOSA

 

Pasa el Che Guevara por una leprosería del alto Amazonas peruano, ayuda a los enfermos con sus conocimientos médicos durante unas semanas, y se marcha de allí transformado por lo injusto del duro destino de esas gentes. Este episodio de su vida –tenía 24 años- supone una experiencia decisiva para formar sus convicciones ideológicas.

 

En ese mismo lugar, toda una vida pasan con los leprosos las monjas que les atienden.

 

Es meritoria la revolución violenta del Che, pero mucho mas la revolución pacifica y silenciosa de muchas personas que entregan su vida a Dios encarnado en los leprosos, en los que tienen hambre y sed, donándose en cuerpo y espíritu a cada uno, porque son ‘el mismo Jesús’, besando sus llagas putrefactas antes de aplicarles las curas, y estando a su lado… en todo momento.

 

Su vida es dar, y dar ‘todo’, porque… están consagradas a Dios y Dios lo pide ‘todo’.

 

Las ideologías destruyen esta bondad del corazón humano cuando no sigue los principios que proclaman, pues la persona con cabeza y corazón solo sirve al verdadero Señor de este mundo, verdad inmutable, no a teorías que cambian y cambian, hoy son esto y mañana lo contrario.

 

Yo no creo en las ideologías, ni en izquierdas ni derechas, creo en las personas que actúan en coherencia con sus ideas, que buscan la verdad de este mundo sin engañarse con falsas complacencias, capaces de amar, de dar y darse para toda la vida, en silencio, sin pedir nada.

 

La política, es un servicio a los demás, muy difícil, por cierto, y ojala lo prestaran personas como estas, con auténtica vocación de servir.

 

Una esposa se da a su marido, un marido a su esposa, ambos se dan a sus hijos, a los demás. La amistad verdadera es donación de uno mismo, la lealtad es fidelidad a la verdad encarnada en el ser humano, la vocación de servir a ‘buen Amo’ es donación completa de todo nuestro ser…

 

Por contra, podemos donarnos solo a nosotros mismos, a nuestros caprichos, a nuestras vanidades, sumergirnos en nuestros éxitos y viviendo de sus efluvios, ignorando los fracasos, corriendo el riesgo de que los fracasos existenciales lleguen a ser irreversibles.

 

A muchos parece que no les importa, viven en el relativismo absoluto y les molestamos, por eso están obsesionados en ser nuestros líderes, en dirigirnos a su antojo, en imponernos su yugo, su visión parcial de la vida.

 

La revolución silenciosa crea una esperanza en el mundo, crece y crece pero no se oye; no se oye como esas otras revoluciones ruidosas y estridentes, que arrastran masas por un tiempo hasta que retornan desencantadas, que intentan acallar las molestas revoluciones silenciosas, pero no lo consiguen porque ya están calladas, es su fuerza indestructible: el amor en silencio, en paz con uno mismo, con los que tenemos al lado y con Dios.

 

Estas revoluciones silenciosas se extienden como mancha de aceite en un mundo que cada vez valora mas el silencio de la paz que el ruido de las armas.