226- ¡ESCUCHAD A LOS 'NO NACIDOS'!

 

Hay personas que tienen el don de expresar sus ideas por escrito de una forma clara, simple, precisa y con arte e ingenio, no tenemos más que leer las ‘cartas al director’ y numerosos artículos de fondo de muchos diarios y revistas. Otras personas tienen igual don en la expresión verbal, son buenos comunicadores y contertulios. Ninguno de los dos es mi caso.

 

Es una lástima que poseyendo estas facultades, en demasiadas ocasiones no tengan apenas nada que decir. Me apena el poco fondo, la superficialidad de buenas plumas cuando tratan temas profundos en los que no quieren o no saben entrar; te dejan frío, pensativo, con la sensación de haber leído un articulo que no ha salido de la mente ni del corazón de quien escribe, mas bien del confuso ambiente de ideas e intereses en el que estamos inmersos.

 

Escribir sin tener nada que decir es como pintar un cuadro sin saber qué pintar o conducir por carretera sin saber a donde ir. Decir por decir solo lleva a exclamar de quien lo hace con arte: ¡que bien escribe!, ¡que bien habla! A los segundos se les llama charlatanes...

 

¿Y a los primeros? No sé como calificarlos, ¿consumidores de tinta?, ¿entretenedores?... Marean las argumentaciones con ideas que a nada llevan, tópicos consabidos, pan y circo, no entran en lo que interesa a las mujeres y hombres de hoy: la verdad objetiva, lo profundo y auténtico..., pasan de refilón, lo devalúan, cuando no lo desprecian... que es peor.

 

Escriben de lo que agrada a la mayoría, no informan, no crean corrientes de opinión, pues no la tienen, opinan sobre lo que les conviene y lo que conviene en cada caso, sea cierto, media verdad -peor que la entera-, media mentira -también peor que la entera-, o mentira completa. Destruyen relativizando la verdad, indiferentes ante cuestiones vitales.

 

Al hilo de estas reflexiones, leo un excelente artículo en El Correo (29-03-09) firmado por Javier Otaola, poniendo en su sitio la profunda espiritualidad de las procesiones de la Semana Santa Sevillana, donde se expresa magistralmente “...la dignidad del justo perseguido, la fuerza de la bondad en medio del padecimiento, la amistad traicionada, el amor de la madre por su hijo, la soledad ante la muerte, la desesperación ante el abandono de Dios, el perdón a los enemigos...”.

 

Aflora en ellas nuestro arrepentimiento por el mal daño que hacemos, lo lloramos, agradecemos a Jesús el habernos redimido por esa culpa de forma tan inmerecidamente cruenta... Ante esta sensibilidad del alma humana ¿como no vamos a clamar por el drama de los no nacidos y sus madres? Han surgido los lamentos y surgirán en las procesiones.

 

El articulista termina rasgándose las vestiduras por mezclar la Semana Santa Sevillana con un asunto político. Yo me pregunto: ¿Desde cuando, que nazca o no nazca nuestro hijo es un asunto político?, ¿desde cuando, matar o no matar a un inocente es un asunto político?

 

No escuchamos a los ‘no nacidos’, no les miramos a ellos ni a sus madres aniquilados ‘los dos’... por quien no quiere ver ni escuchar, porque si ve y escucha y... ¡no le gusta! o ¡va contra sus intereses!, no recapacita sobre la verdad que puede conllevar. Se limita a hacer el avestruz y... asunto concluido

 

Esta verdad es que un niño no nacido pero que está ahí, dando guerra a su madre, tiene los mismos derechos que ya nacido y dando guerra de manera parecida. No se atienden los derechos de la madre en la que ha buscado cobijo su ‘bebé’ diminuto. Todos hemos pasado por esa fase diminuta y nos han ayudado para ‘crecer’ en todos los aspectos.

 

¿Se pisotea un tierno brote porque apenas es nada? No, se le deja crecer para que se haga un árbol. Ese ‘ayudar a crecer’ como persona que lleva en si misma todo el potencial que Dios le ha dado, es lo que no hacemos, negando a la madre un apoyo psicológico, moral, físico y económico. No hemos adecuado nuestro mundo a recibir a las nuevas generaciones, parece como si nuestros hijos surgieran de debajo de las piedras, y no es así; nuestros hijos vienen de la forma mas espontánea y tierna, como fruto del cariño y afecto de dos seres que se aman. Su amor enternece al Creador y lo hace fértil... ¿alguien puede plantear una forma mas sublime de paternidad o filiación?

 

Volviendo a la idea inicial. Se puede escribir con sentido de la realidad humana, se puede encubrir esta realidad por intereses que difícilmente se comprenden, pero lo que no se puede es mentir, engañar, decir que un ser humano con tres meses no es un ser humano, pero con 7 meses si, aunque no del todo, y con 10 meses si, con todos sus derechos. Los legisladores se creen infalibles y que la naturaleza creada se adapta a sus ideas, eso es engañar.

 

¿A quien hace daño un humano indefenso engendrado y no nacido?, ¿tan egoístas somos de pensar que vienen a quitarnos nuestro pan? Junto con sus padres deberían ser declarados ‘patrimonio de la humanidad’, pues no en vano la humanidad depende de ellos. Deberían recibir toda la protección psicológica y física que necesiten, sobretodo la madre que quiere tener a su hijo y se encuentra con la oposición incluso del padre de la criatura.

 

El aborto es una tragedia para la madre mucho mayor que el embarazo indeseado, pues en ella ha comenzado un dialogo interno con su hijo desde el momento que fue concebido. Su cuerpo, su entorno, todo cambia para ella, por eso necesita mas comprensión y ayuda que nunca; el misterio de la vida la seduce, seduce a la pareja, involucra a todos de la misma manera que nos involucramos en infinitas acciones solidarias que tocan nuestra fibra mas humana... Dios es sabio, está en nuestra esencia la protección y el cuidado amoroso, no la aniquilación por... desprecio a los no nacidos y a los nacidos excepto a uno mismo.

 

No quiero ser negativo y hago un llamamiento a la sensatez de todos aquellos buenos comunicadores, para que relean sus textos y se escuchen a si mismos, no vaya a ser que en lo profundo de su alma ‘algo cruja’. Alguien inocente necesita y nos pide una mano amiga y, en ese fondo, íntimo y misterioso, seguro que estamos dispuestos a dársela.