| 224 - QUEMAR NUESTRA NEGATIVIDAD |
Quemar nuestra negatividad con un fuego regenerador que... ¡duele!, pero el sacrificio no es inútil: esas cenizas son el abono para que crezca con fuerza el bien que hay en nosotros, a veces oculto bajo una cobertura de actitudes negativas y mezquinas ante la vida.
Esas cenizas son muy valiosas, ricas en esfuerzo, tiempo, empeño en unas luchas a veces sin sentido. Con ellas alimentamos la bondad escondida en cada uno, que emerge y sube en cuanto dejamos de oprimirla, de encorsetarla...
Porque la bondad es un don de Dios, y lo ha transmitido a los humanos, nos ha hecho participes de ese don, pero no le dejamos salir al exterior por nuestra visión negativa de la vida, por nuestra desconfianza y falta de comprensión hacia los demás, por nuestro orgullo personal excluyente de lo que no deleita nuestros instintos y nuestra inteligencia.
Duele arrancar esa pertinaz obcecación, pero la clave está en el corazón, en dejarle voz y arte en el diseño de nuestra persona. Duelen las privaciones del cuerpo, pero mas duelen las del corazón: los afectos; y así como un deportista se prepara y pone su cuerpo en forma, la búsqueda del bien que hay en nosotros -porque Dios nos lo ha incluido como parte de nuestra 'software de fabrica'- exige privaciones, esfuerzo no pequeño, constancia..., poner en el lugar adecuado nuestros afectos, ser positivo al encarar la vida.
La búsqueda del bien nos lleva a tomar como modelo a Jesús, leer, paladear, degustar su caminar físicamente visible por la tierra... es un privilegio, una delicia, una esperanza que vuelve tras la desesperanza...
Nos viene la paz, sabedores de que nuestra misión es sembrar las semillas del bien, de la bondad, de la solidaridad, de la justicia. Sabedores de que esa paz es consecuencia del esfuerzo y el sacrificio que ponemos en ello, de que no tenemos que preocuparnos del resultado, Dios pone el incremento, hace crecer y vendrán abundantes frutos como consecuencia de nuestras pequeñitas acciones hechas con amor.
Las ansiedades se quedan atrás, las frustraciones desaparecen, y todos los días al examinar nuestra alma podremos decir ¡deber cumplido!, hoy he quemado la negatividad que hay en mi, he sido positivo, he buscado el bien, la bondad, el amor.
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