| 214 - INTERNET, LA CAJA DE LOS TRUENOS | ||
¿Que es Internet? Un acceso a todo lo que alguien quiera decir, sea sabio, ignorante, honrado, corrupto, bueno o malvado. Es como una gran biblioteca, nuestra biblioteca deseada. Pero en esta biblioteca hay de todo: interesante o sin interés, bueno o dañino...
Si recurrimos a la estadística, encontramos un dato sobrecogedor: el 12% de las páginas de Internet son pornografía, sin contar contenidos violentos e inhumanos de todo tipo. El resto lo podemos repartir entre comerciales, entretenimiento (hay para todo), informativos, oficiales y científico-culturales, (no tengo datos porcentuales y agradecería si alguien me los puede aportar, aunque, estoy seguro, el resultado final no sería muy diferente).
Podemos darnos una idea del contenido de nuestra magnifica biblioteca situada en el salón de la casa con el supuesto siguiente:
Libros interesantes 10%, indiferentes 20%, sin interés 70%.
Libros buenos 5%, indiferentes 70%, dañinos 25%.
¿Alguien tendría una biblioteca así en su casa? La cuarta parte con libros que hacen daño a cualquiera, libros adictivos y altamente contaminantes. Casi todo lo demás publicidad, catálogos de ventas, información variada, etc.; y, por último, un rincón de buenos libros.
Esto es Internet. Creo que un eficaz filtro de contenidos en nuestro ordenador es lo mas inteligente, no seamos ingenuos y valoremos un buen ambiente cristiano en nuestra familia. El creyente que no educa a sus hijos en la fe está haciendo dejación de deberes, y poco hace falta para enredarnos todos, padres e hijos, en este mundo hedonista.
Podríamos argumentar que solo leemos los libros interesantes, de lo demás ¡pasamos! Seguimos siendo ingenuos. Alguien que tenga en su casa abundante porquería, seguro que le picará la curiosidad en algún momento, y ¿a nuestros hijos, en plena fase de experimentar todo?
Nos cuidamos muy mucho de blindar nuestro hogar contra ladrones de bienes materiales, pero abrimos las puertas a los ladrones de nuestros tesoros más preciados: la fe, la paz interior, la formación cristiana de nuestros hijos, la felicidad familiar..., en definitiva, nos jugamos el Cielo, nosotros y los nuestros. | ||