| 211 - ¿SOMOS IDÓLATRAS? | ||
¿Adoramos estatuas de piedra y madera? Mas de uno que no conozca nuestra fe y vea nuestras iglesias puede llegas a esta conclusión. Muchos mahometanos así lo creen. Muchos ateos así lo desean.
Nada mas alejado de la realidad, pues creemos en un Dios de carne y espíritu perfectos, y torpemente intentamos representarlo en figuras de piedra y madera. ¡Somos así!, queremos ver con nuestros ojos carnales lo que admiramos con los del alma. Queremos llevar la fotografía de nuestros seres queridos con nosotros, y besamos el papel de la foto hasta desgastarlo y borrar la imagen con nuestros labios. ¡Somos así!
Representamos a nuestra Madre del Cielo imaginándola como sería en la tierra, eligiendo modelos llenos de dulzura, belleza, humildad..., intentando con nuestro arte transmitir a esta imagen todos los dones de Nuestra Señora y... somos torpes, ingenuos... pero nos recuerda a Ella. La miramos, la besamos, y si tiene a su Hijo en el regazo le besamos a Él, en la frente, donde le hemos coronado con espinas...
Y busco una, la que mas le ha dolido porque se la he clavado yo con mi ingrata vida corrupta. Noto su mirada de dolor y amor, como Pedro cuando terminó el gallo su canto matinal, y busco la reparación de todas mis ofensas y su perdón.
Espío mis culpas y lloro y le beso a Jesús en todos los lugares de la frente... busco mi espina, quiero arrancarla, quiero curarle la herida, desearía que esto no hubiese sucedido, por eso le beso a Jesús Niño, estoy a tiempo de reparar, de que desaparezca esta espina para siempre..., que nunca hubiera existido.
La Virgen se enternece, se ruboriza cuando miro una imagen suya y le digo un piropo. Ella tiene el poder de Dios y ve a sus hijos en todo momento, lo que hacemos, lo que deseamos, sabe de nuestro cariño y lo recibe como una madre.
Me da igual que las imágenes sean de barro, de piedra, de papel..., mas bonitas, mas feas..., me da lo mismo, mis oraciones y caricias van dirigidas a ella, a mi Dios, a un santo que venero, y esto no es adorar un ídolo material, esto es adorar a Dios de todas las formas humanamente posibles, de todas las maneras que nuestra imaginación sugiere.
La idolatría es de gente sin fe que en vez de adorar al Creador adoran a las criaturas o a cualquier objeto al que atribuyen misteriosos poderes, normalmente maléficos, porque estos cultos proceden del maligno encarnado en personas que quieren dominarnos, utilizando y fomentando la superstición irracional para desterrar la fe de nuestras almas. Nos hacen idolatrar todo lo que produce placer y gozo afirmando que eso es la felicidad, y como se apoderan de esa supuesta felicidad, nos tienen a su merced.
“Lo sagrado se manifiesta siempre a través de algo. Carece de importancia el hecho de que ese “algo” sea un objeto del mundo inmediato o de la inmensidad cósmica, una figura divina, un símbolo, una ley oral o incluso una idea”. Quedarse en ese “algo” es caer en la “idolatría”, o sea, convertir en “dios” algo que no es sino pura “apariencia, idea visible, imagen”; es identificar el significante con lo significado o representado. La idolatría o “culto de ídolos” es una constante en la historia de la religiosidad humana. En nuestro tiempo no suele llamarse así, como en la Biblia, sino “ateísmo, neopaganismo, religiones civiles, profanas”. Pero tiene razón el genial novelista ruso Fedor Dostoiesvki en su El adolescente: “El hombre no puede vivir sin arrodillarse... Si rechaza a Dios, se arrodilla ante un ídolo de madera, de oro o simplemente imaginario. Todos esos son idólatras, no ateos; idólatras es el nombre que les cuadra”. Si no se adora a Dios, se talla un ídolo. (Manuel Guerra)
El idólatra piensa que nuestro bien absoluto está en lo material de este mundo, en el dinero, el poder, el placer, el éxito... Eso nos arrastra a la dependencia de personas y cosas hasta llegar a la esclavitud de nuestros tiempos, peor si cabe que la de tiempos pasados, por sutil y perniciosa.
Por otro lado, es una expresión muy humana venerar y desgastar las imágenes de personas que amamos y en las que creemos. Cuando no las tenemos físicamente a nuestro lado buscamos recursos que nos recuerden su rostro, con medios audiovisuales, canciones de amor, la pintura, la fotografía, la narrativa y todas las artes posibles para expresar el rebosar de nuestro corazón. | ||