180 - BUSCO TUS MISTERIOS HUMANOS

Quisiera alcanzar tus misterios, Señor, sé que están ahí, misterios de amor humano y divino, pero las ataduras son fuertes, y grande mi torpeza. De las ataduras me puedo liberar, ¿pero como?; superar mi torpeza es del todo imposible.

 

Para romper mis ataduras terrenales requiero mucha fuerza, y me falta. Puedo poner un segundo eslabón que me ate a ti, ese es mi deseo, sin romper el eslabón que me ata a las criaturas, más bien, engarzando uno con otro.

 

Porque… somos criaturas tuyas y no debemos alejarnos de ti ya que nos creaste para ti, tu eres el protagonista de nuestra realidad, de la realidad de este mundo; nosotros somos, a lo sumo los actores secundarios. Tú quieres nuestras realidades como cosa tuya, aunque seamos unos ‘manazas’ que además las manchamos y rompemos con nuestro engreimiento ridículo, pero tú siempre las limpias y reparas lo roto.

 

Puesto que amas todo lo nuestro, quisiera acercarme a ti a través de los pequeños sucesos de cada día, pero me topo con la segunda dificultad, esta vez insuperable: mi gran torpeza, imposible elevar la mirada y ver más allá de mis narices, de carne y cartílago, porque si fueran de espíritu vivo me quedaría bizco buscando sin ver.

 

Mi inteligencia -que no está sobrada, pero conozco algunas muy agudas que también les pasa lo mismo- no logra ni siquiera intuir la realidad de un Dios tan humano como nosotros. Algo se opone a ello, y no nos permite acceder más allá de lo sensible a nuestro tacto, de nuestro sentir racional buscador de placer y bienestar.

 

Te busco, Señor, a través del mundo creado, de las criaturas, porque sé que somos tu debilidad de Padre Creador y Redentor, que no abandonas a quienes has engendrado. Busco fijar ese eslabón para intuir tus misterios, porque pienso que están a nuestro alcance, que has bajado el cielo a la tierra y no hace falta escalar a las alturas para encontrarte, me basta buscarte en los sucesos de cada jornada…, Señor ¡no te escondas!, tu estás detrás de cada uno… déjate ver un poco mas con los ojos de mi poca fe y mi corto entendimiento.

 

Estás -de esto sí estoy seguro- con los que sufren dolor, enfermedad "...estuve enfermo y me visitasteis...", pobreza, injusticia... porque los satisfechos y los indiferentes no te necesitan. Te haces el encontradizo con los que te buscan ya que estás en nuestras actividades mas corrientes de todos los días y nuestros sufrimientos son tus sufrimientos, ahí te vuelcas más, sensibilidad de enamorado.

 

Ese es el gran misterio que buscamos: tú, Jesús, Dios Creador y Eterno, estás en nosotros, te has hecho uno con nosotros para que seamos conscientes de que estás inmiscuido en nuestras cosas en nuestros asuntos cotidianos, por prosaicos que sean, no hay nada nuestro que deje de interesarte, nada que no podamos hacer contigo y por ti, nada que no podamos ofrecerte con nuestras manos limpias y nuestro corazón enamorado.

 

No hace falta una gran inteligencia para acceder a los misterios de Dios, basta con ser humilde para mirar en lo sencillo de nuestro mundo, y ver en nuestro interior, solo hace falta corazón para amar y una voluntad "in crescendo" para no fallarle nunca al Dios Bueno, ejemplo de humanidad.