| 87 - EL CULTO A LOS SENTIDOS | ||
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La vida en una encrucijada
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Las veleidades evasivas en que la sociedad burguesa quiere escudarse, la relegan a una sociedad inmadura, no apta para liderar la historia humana. |
¿Es el culto a los sentidos, una nueva espiritualidad?, ¿un rito para captar y sublimar la belleza? Ha surgido en nuestros tiempos un nuevo hedonismo que recrea la vida y la salva del puritanismo y del ascetismo sofocante de los sentidos, un selectivo progreso que utiliza la inteligencia creativa y autosuficiente, las experiencias apasionadas -la experiencia misma y no los frutos de la experiencia-, que busca sensaciones al mismo tiempo nuevas y placenteras, poseedoras de ese componente de lo desconocido que tanto excita la curiosidad, sin recuerdos, ya que el recuerdo de una alegría tiene su amargura, y el de un placer, su dolor. ¿Es esto una nueva espiritualidad? Tiene muchos seguidores que, conscientes o no, rinden culto al placer de los sentidos, a la búsqueda de la belleza efímera, del momento excitante de tensión emotiva, de la trasgresión, de la irrealidad, de la embriaguez sensitiva. ¿Es esto una nueva religión? Tiene su culto, sus ritos, su dogma, su ética, su... dios. Tiene sus maestros, expertos en el deseo, en la autosatisfacción, la pasión, la belleza... ¿Estamos ante un nuevo romanticismo decimonónico? Pero, con los nuevos medios tecnológicos ¿no puede ser el romanticismo de siglo XXI una bomba de relojería, un suicidio colectivo? Una generación satisfecha, a la búsqueda de nuevas emociones y una generación insatisfecha reclamando violentamente su inclusión en el reparto. Evasión trágica y real, no es una comedia. La tragedia está en la irrealidad en que vive: material y física, pues la naturaleza tiene sus leyes que en muchos aspectos se ignoran; irrealidad inmaterial, ya que el mundo del espíritu tiene su Revelación del mismo Creador que se nos ha mostrado con nuestro lenguaje. No sirve poner en duda este contacto de un ser superior, infinito, inalcanzable, con el ser humano en su mas humilde expresión. Esto echa por tierra las veleidades evasivas en que la sociedad burguesa quiere escudarse, relegándose a si misma a una sociedad inmadura, no apta para liderar la historia humana. El hedonismo materialista y relativista no es una nueva espiritualidad, a lo sumo se le podría catalogar como una debilidad del ser humano inteligente oprimido por el activismo absorbente de nuestra sociedad, provocando una huida de compensación, irreflexiva, puesto que si existiera una mínima reflexión, nuestra reacción seria muy otra. | |