| 84 - EL TIEMPO ES "GLORIA" | |
Jesús se adapta a nuestro caminar, a nuestro ritmo, para que cada vez se parezca mas al ritmo del Padre. |
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Solo ve a Dios quien tiene la mirada limpia, el corazón liberado de costras y la mente despierta. Se puede mirar intensamente, sentir que le vemos y no verle "...dicen que ven pero están ciegos...", porque el mundo lo busca en lo ostentoso, en lo llamativo, en lo que da espectáculo y promete felicidad a raudales. Si buscamos en lo sencillo y humilde, podremos tener la dicha de descubrir quien es, de verle en medio de tantos falsos ídolos, de acercarnos a Él, de conocerle, de aferrarnos a Él para no perderle más, como un niño asustado se refugia en su madre y no la suelta por nada del mundo. Pero no nos engañemos, no le busquemos con nuestros ojos carnales, busquemos en el misterio del espíritu, entrenando nuestras potencias con la oración, la vida austera, el orden, ganando en virtudes.... aumentará nuestra fe, la necesitamos, porque nada es del todo cierto ni del todo falso, siempre hay aspectos dudosos. Y ¡que seguridad encuentra el que duda cuando recurre a la fe!, ¡como se desvela el misterio¡ Dios esta inmerso en mitad de nuestro ambiente cotidiano, posiblemente esté a nuestro lado, quizás dentro de nuestra alma. ¡Buscad! ¡Buscad! Con una mirada noble que sea atractiva para Él..., se nos aproximará, se nos mostrará, nos hablará, nos llamará ¡amigos!, nos sugerirá... que le sigamos, que caminemos por su senda, la de Jesús, que es la nuestra, porque Él se adapta a nuestro caminar, a nuestro ritmo, para que cada vez se parezca mas al ritmo de Dios. Así, discurrimos por su senda, a nuestra manera, pero sin titubeos, sin hacer de ello un rígido cumplimiento de objetivos, pues la sal de nuestro caminar es la caridad, para la que no hay excusas ni rigideces, más bien, todo nuestro tiempo y esfuerzo, el que sea necesario. Nunca dejaremos de prestar nuestra ayuda porque tenemos prisa o un asunto muy importante que hacer, ante la caridad todo puede esperar, es la más importante de nuestras tareas, es el dulce momento del día. Y ahí precisamente es donde con más seguridad le encontramos a Él, a Jesús, en nuestros hermanos que nos necesitan. Ya no estamos ciegos, vemos con total claridad a Dios. Mi alma se llena de Él, vivo para Él, todos los pensamientos que me vienen a la mente, los transformo en un dialogo con mi Señor, lucho contra los ensimismamientos y banalidades que me hacen perder el tiempo, ese tiempo que es "oro", se dice. El tiempo es "gloria", matiza San Josemaría, el tiempo en compañía con Jesús es "el cielo en la tierra", y si a Jesús lo llevamos en el corazón y en el alma, ¡que mejor compañía las veinticuatro horas del día! Es una maravilla poder comentar con Él todas nuestras preocupaciones, vivencias, asuntos profesionales, de familia, preparar entrevistas, pedirle consejo, ideas, pedirle un toque al corazón de una persona, un empujón a otro, en fin, infinidad de cosas que... sería imposible con una persona normal, como nosotros, por muy unidos que estemos a ella -nuestra esposa, nuestros hijos- pero sin el poder de un Dios entregado en la ayuda total a cada una de sus criaturas..., en fin, es como si tuviéramos a "Superman" al lado pero infinitamente mas..., no tengo palabras -perdón por la comparación-. Entiendo que el tiempo es "gloria", que en cualquier momento que dirijamos nuestro corazón y nuestra mirada hacia Dios, nos encontramos con su sonrisa y ánimo, su apoyo y ayuda, aun en situaciones duras para nosotros en las que nos falta, al menos, afrontarlas con una sonrisa y sin perder la paz. Y esos momentos son todos: esperando el autobús, trabajando intensamente, ayudando a nuestros hijos con sus estudios, dando un paseo…, comentamos con Jesús las noticias del día, este asunto, nos dará luces el Espíritu de Dios, nos hablará, de múltiples formas, solo tenemos que saber ver y leer lo que vemos. Debemos ser buenos canales por los que llega la gracia de Dios, facilitando la acción de su Espíritu en nosotros mismos, en nuestros amigos, parientes, conocidos, colegas... con nuestra oración, mortificación, queriéndoles de verdad..., viviendo esa cercanía del amor. Pero, tenemos una fe muy diminuta, incapaz de hacernos saltar de alegría sabedores de estar al lado de nuestra amada, la mas bella, buena y.... sigo sin palabras. Sería para enloquecer, pero la ceguera es muy osada, dice ver pero no enloquece con lo que ve. Seamos constantes, sigamos intentando, pidiendo, suplicando…, se abrirá el telón y quedaremos asombrados…, enloqueceremos… de amor… |