| 81 - LO SIENTO, TENGO PRISA | ||
Me siento solo, triste y abatido. Necesito una mano amiga, algo de ternura, de compasión y de paz. Por favor..., dame un instante.... |
| |
Nos estamos deshumanizando. No hay tiempo para la vida sosegada, : ¿por qué tenemos tanta prisa?, ¿para llegar a donde?, ¿llegaremos alguna vez?, y si llegamos ¿no seguiremos con nuestra impaciencia? La impaciencia, hace difícil la convivencia, y también vuelve ineficaz la posible ayuda y el consejo cuando un amigo lo pide. Llega a ser un desprecio hacia personas que necesitan de nuestro tiempo y no se lo dedicamos, arguyendo excusas que denotan lo poco que nos importan sus problemas. Dios tiene paciencia con todos, ¿no vamos a tenerla nosotros que nos llamamos cristianos y queremos imitar al Maestro? Nos debemos a los demás, es nuestra primera misión en la tierra y lo hacemos por Dios. Para nuestros hermanos los hombres y mujeres nunca debemos tener prisa si realmente podemos ayudarles, no perderemos el tiempo, aunque solo hagamos unas risas, pues esto también es necesario. Al igual que nosotros deseamos a veces unas palabras de ayuda, de consuelo, de animo, un poco de tiempo de alguien que intente comprender nuestra desazón..., a otros, que están a nuestro lado o muy cercanos, les ocurre lo mismo. Debemos estar atentos, no andar por la vida ensimismados, despistados, metidos en las infinitas formas de aislamiento egoísta que el mudo nos ofrece, de manera que al no involucrarnos en nada, no nos complicamos la vida -eso creemos-: ¡yo a lo mío!, ¡que cada uno se saque las castañas del fuego!, ¡nadie va a mover un dedo por mi! Frases excesivamente reales, por desgracia. Pero no debe ser este nuestro actuar. Admiro a las personas que cuando estás con ellas parece que tienen todo el tiempo del mundo para ti, algunas lo hacen por puro marketing, pero otras porque les interesas, les interesan todas las almas, como hacía y hace Jesús, te dan lo que puedas necesitar en ese momento y que ellos tienen -normalmente tienen mucho para dar-, te miran con cariño y se esfuerzan por meterse en tu problema. Son santos, de estas personas hay pocas, tenemos suerte si nos encontramos con una de ellas, pero la suerte no es tal, pues Dios lo procura, y más si se lo pedimos, si acudimos a personas buenas que nos pueden ayudar, personas que conocemos o por referencias sabemos de su bondad y entrega a Dios. Este mundo seria distinto si nos dedicáramos un poco de tiempo unos a otros, con el corazón en la mano, con respeto y cariño, con comprensión a ideas que no tienen por qué coincidir con las nuestras, con amor filial de hermanos hijos de un mismo Dios Creador y que desea el bien de todos. Andaríamos mas sosegados, sin prisas ni agobios, andaríamos al paso de Dios. | ||