79 - VALIENTES Y CON TEMPLE

Poner en forma nuestro cuerpo, templarlo, es necesario para el bien espiritual.

 


El dominio de uno mismo requiere entrenamiento, esfuerzo, ...

 

La penitencia, la mortificación de los sentidos, las privaciones de cosas lícitas, el ayuno voluntario....son una necesidad, mas aun, son un tesoro. Ayudan a despegarnos del mundo de los sentidos y percibir con mayor claridad el mundo del espíritu, llegando más fácilmente a Dios, pues se elimina lastre pegadizo de lo mundano y carnal y se vuela ligero hacia lo espiritual. De esta manera aumenta la nitidez de nuestra visión, captando con mayor claridad a Dios, su humanidad, su entrega a los hombres..., visión que….como por un plano inclinado, nos atrae, nos enamora, nos hace sentir la fraternidad, la solidaridad…, nuestra entrega a los demás por Jesús.

Lo digo por experiencia, si devolvemos una sonrisa a quien se obstina en hacernos la guerra, conservamos nuestra libertad interior, libertad de espíritu, pues el daño se lo hace a si mismo. Quizás recapacite por nuestra actitud.

No solo es necesario el desprendimiento de lo material, sino también de las vanidades que nos rodean: la codicia, la incontinencia verbal, querer ser más listo y más guapo, la soberbia y el desprecio a los demás, el desamor, aunque llamen amor a lo que no es.... Corazones enamorados de Dios, de la verdad de este mundo, de lo eterno, no de lo efímero ni de lo que empequeñece el alma y el espíritu.

Algunas personas tienen que buscar hasta el rincón mas apartado de su interior para encontrar su alma y algo de espíritu. Son carne, no les interesa pensar que la carne envejece y muere y el espíritu crece y nunca muere. Si no dominamos nuestras bajas tendencias, nuestras corrupciones, nuestros instintos básicos.... ellos nos dominarán a nosotros. No debemos estar felices en el barro, los cristianos tenemos que luchar, dominar nuestras bajezas, aunque a veces nos venzan. Dios siempre perdona si ve en nosotros un espíritu de superación, de mortificación, de lucha sin cuartel…. si decaemos Él nos ayudará a levantarnos.

Esa persona cargante me santifica, me hace mas grato a los ojos de Dios, no debo huir de ella, debo ayudarla a mirarse desde fuera y a mirar a los demás. Ese dolor, esa desgracia, ese sufrimiento.... me santifica si los acepto venidos de la mano de Dios, por mi bien, aunque aparentemente sea un mal que rechazamos de inmediato.

La lucha nos mantiene alerta, porque, no tenemos que olvidar que las tendencias humanas van a más, y las que no van a más van a menos hasta desaparecer. Lo que va a más aumenta hasta invadirlo todo. Si es algo bueno, es deseable, pero si no es bueno.... ¡ahí esta el problema! En mi juventud veía un mensaje subliminar en los anuncios de ciertos pantalones vaqueros con carga sexual; ahora no se oculta, pero, con perdón, “se folla más y mejor con esa marca vaquera....” y no repara en explicitarlo con descaradas imágenes. Digo que no es bueno porque instrumentaliza lo más íntimo de nuestro corazón para vender “vaqueros”.

Quizás el anuncio de vaqueros sea un ejemplo pueril, pero el desprecio a los valores mas humanos avanza y crece ¿hasta donde?, ¿terminaremos siendo una especie animal sin distinción con otras y con iguales derechos?, ¿tendrán que estar en un futuro nuestras hijas disponibles para cualquier pelagato que se las quiera tirar?, ¿serán nuestros hijos carne de cañón de cualquier hembra en celo permanente? Es el crudo porvenir en materia sexual, por no hablar de otras materias: el dinero, opresión de unos sobre otros, discriminación, injusticia, insolidaridad, hedonismo egoísta, relativismo…. materialismo a espuertas.

Todo va a más si no dominamos las tendencias de este mundo a huir de Dios porque…. les molesta. El dominio de uno mismo es una batalla segura que tenemos que lidiar y venceremos si ponemos espíritu de mortificación, de austeridad y de realismo contra los instintos desaforados. No es muy difícil, pero tenemos que estar constantemente vigilantes, y ser inteligentes en la apreciación de lo que el mundo nos ofrece.