78 - UNA PIEDRA EN EL CAMINO

La sencillez de lo insignificante, enternece el corazón de Dios: simple y sencillo por esencia.

 


No me piséis,
puedo servir a alguien....

 

    

Soy una piedra en mitad del camino, que además de inútil, estorba y hace tropezar. Pobre de mí.

Quisiera haber sido esculpida en columna para elevar a un gran personaje que irradiara su luz sobre todos los seres humanos. Pero me temo que solo soy una piedra, deformada por tantos tropiezos, o sea, un guijarro del que no se puede esculpir nada. Es mi destino, ser pisada, pateada con rabia... un estorbo en el camino de otros. Y es una pena, porque me gustaría ser ayuda para algún humano, aunque solo sea una pequeña ayuda, pero..., no tengo boca para sonreír, no sé hablar, no sé que es el amor..., nadie me lo ha enseñado.... ¿quien se va a fijar en mí para enseñar algo, a un ser... tan inútil y despreciable?

Solo Dios sabe por qué me ha creado. Yo intento salirme del camino, subir encima de otra piedra mas grande que yo, y servir de señal a los caminantes para que no se extravíen los días de niebla o nieve.... pero nadie me sube, solo me dan patadas y aunque, cuando lo hacen con rabia me dan con mas brío, yo intento quedarme sobre una roca, pero no lo consigo, y.... aquí estoy en mitad del camino.

Recuerdo un día que un niño me cogió con cariño, me acarició ¡que delicia!, me limpió el polvo, le caí bien porque me guardó en su zurrón. Yo allí estaba mas a gusto que en el suelo. Poco después el niño me sacó del zurrón, me volvió a mirar, me acarició otra vez y me colocó en una bolsita, muy cómoda por cierto, comenzó a darme vueltas, cada vez con más fuerza. ¡uffff que mareo!, y de pronto me soltó por los aires: zaasss...¡que velocidad!, nunca había ido tan rápido, ni cuando me arrastraban las torrenteras, ¡que gozada! El frenazo fue brusco, me incrusté en algo que al momento, después de tambalearse torpe y pesadamente, se desplomó al suelo, y del golpe me salí del agujero volviendo a mi sitio de siempre, al camino.

Esa fue mi pequeña historia, tantos siglos por los suelos y no tengo más que contar. No se si habría servido para algo, pero siempre recordaré la mirada y las caricias de ese joven... David se llamaba, si, lo recuerdo perfectamente.

Mi vida es inútil, desapareceré sin la ilusión de haber hecho algo por otras personas. Bueno, ¿quien sabe?, solo Dios, que por algo me habrá creado, aunque solo sea como un guijarro en el camino, un destino insignificante pero.... para Dios todos somos ¡muy importantes! sea cual sea nuestra misión. Formamos parte de la creación salida de sus manos y con nuestra vida de ser inanimado, ser animado o ser inteligente, conformamos una respuesta que Él acepta complacido con independencia de nuestra condición. Solo los humanos a veces se salen del tiesto -como dicen ellos-.