| 77 - ¿COMO SALIR DE MI “YO”? | ||
En momentos actuamos muy limitados, dominados por nuestro "yo", visceral, egoísta e irracional. |
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La prepotencia de algunos que se creen en la verdad, su orgullo, su afán de protagonismo..., su "yo"..., limitan la libertad de los demás para ser naturales, espontáneos, sinceros, para mostrar su interior como es... Los que están al lado intentan, como pueden, contrarrestar su ímpetu minimizador, intentan bajarle de su pedestal y que su mirada sea “de igual a igual”. Son injustos y superficiales. Impiden las relaciones humanas sinceras y profundas, base de la verdadera amistad desinteresada, del verdadero conocimiento mutuo, del influjo benefactor entre semejantes, de la caridad y del amor. Devalúan las relaciones entre personas al no mostrar un trato de igualdad, pues se superponen al otro y desprecian su valía. Propongo caminar, paso a paso, un recorrido inverso desde mi “yo” -si noto que domina mis actos en exceso- hacia el amor verdadero, no a mi mismo, sino a los demás y a Dios: Yo. Yo y mis intereses. Avidez por complacerme. Avidez por la vida que experimentan mis sentidos, pues no creo en nada más y..., esto, mi vida..., puede durar poco. Hago un alto en mi deambular: aparto la mirada de mi mismo y me dirijo a otro. Quizás descubra que hay alguien mas que yo. Si ese otro me da aire fresco, quizás descubra algo importante en el. Quizás mi yo se enriquezca con el. Quizás la razón de mi yo sea el. Quizás mi yo no es nada sin el…. Pero..., entonces ¿mi yo no existe? Si, aunque solo en relación a el mi yo es inmenso, porque él es inmenso y me transmite su inmensidad. Mi yo es vacío, está hueco, pero él me lo llena y yo vivo por y para el. El y yo. Ha llegado el amor. Ha llegado la felicidad. Mi yo busca el placer. El amor busca la felicidad. Me apetece un bombón: busco el placer. Me perfumo para recibir a mi amor: busco la felicidad. Llegado a este punto, descubro mi error pasado, mi olvido de ti. Mi vida egoísta ignoraba la búsqueda fuera de mí, evitaba el encuentro contigo, y tú existías siempre, pero fuera de mí, porque yo no permitía en mí nada que no fuera mi yo. Veo necesaria la purificación, el perdón, librarme de mí y entrar en ti, la vuelta a un comienzo dichoso "en ti y contigo". Si humanamente es posible este razonamiento, se debe a que el Espíritu de Dios esta aquí, dejando sentir su influjo. Dios es un misterio, la vida es un misterio, la creación es un misterio, y si es imposible comprender los misterios de lo creado -pues solo rascamos un poco de la superficie y apenas profundizamos-, ¿como vamos a comprender el misterio del Creador, el misterio de la fe? Dios nos tiene que ayudar, y nos ayuda, porque algo en el alma dice que ahí esta nuestro Padre, en los demás, en nosotros, tu y yo, en todas las maravillas creadas que ven nuestros ojos, que capta nuestra inteligencia y siente nuestro corazón. Y este Dios ilumina nuestro caminar hacia Él, pero para ello tenemos que dar pasos, salir de nuestro "yo" y llegar a "tu y yo". | ||