73 - TRASTOS INÚTILES

 

 

Estoy convencido de que la mayor parte de los nuevos cachivaches que inventa la industria para nuestro "confort", son inútiles, y lo que es peor, nos inutilizan física y anímicamente. El marketing nos conciencia de lo buenos y prácticos que son y…. a comprar…. regalo de cumpleaños.

 

Normalmente hacen una función para la que nosotros estamos suficientemente capacitados, y el curioso aparatejo termina incapacitándonos, por no ejercer ese músculo o esa parte de nuestro cerebro que utilizábamos para hacer.... lo que hace el dichoso cacharro.

 

Parece cosa de poca monta, pero no. Puede ser el principio del debilitamiento de nuestra especie, por no decir atrofia, cada vez más patente y con mayor coste para la sanidad publica. Además, el excesivo confort nos vuelve perezosos, relaja nuestras costumbres, rebaja el listón de nuestros objetivos en la vida, nos ablanda, terminamos siendo unos “flojos” para todo.

 

Qué dirían nuestros esforzados antepasados si vieran a personas sanas que no necesitan ayudas, utilizando un vehículo para recorrer un corto trayecto, el ascensor porque es mas cómodo que las escaleras, un cepillo de dientes eléctrico por no girar nuestra muñeca, el mando a distancia porque así veo muuuuchos canales a la vez, ¡sin moverme!, los innumerables automatismos electrónicos que…. prácticamente piensan por nosotros, detectores de presencia, móviles ¡que valen para casi todo!, robots, etc. etc. Lógicamente se quedarían asombrados, pero con una sonrisa socarrona nos llamarían ¡inútiles!

 

Son ayudas creadas por la ciencia y la técnica para personas que las necesitan, por edad, minusvalía u otro motivo, pero no para todos, pues pasaríamos rápidamente a necesitarlas, a no poder vivir sin ellas, acumulando “chismes” que rápidamente se van convirtiendo en “trastos inútiles”.

 

Nos convertiríamos en una especie de monstruitos pegados a esos aparatejos, con nuestro cuerpo y mente deformes por la inactividad que producen las maternales ayudas de todos ellos. Nos haríamos más comodones y egoístas al no vivir el desprendimiento de nosotros mismos y de nuestro “bienestar” a favor de un mayor servicio a los demás. Los cristianos no podríamos seguir a Jesús, nuestro Maestro.

 

No pretendo decir que el avance tecnológico en aras de nuestro progreso sea malo, al contrario, es muy loable, pero preocupa el uso inadecuado de esta tecnología con un efecto pernicioso en personas sanas, pues desequilibra su naturaleza y..., ¿será este el futuro de nuestra especie?: seres casi inútiles dependientes de mil aparatos, que como les dé por no funcionar....

 

Jesús vivía con desprendimiento absoluto de todo. Cuando se trasladaba de un lugar a otro, no iba con una mula cargada de cachivaches, y estoy convencido de que en estos tiempos haría lo mismo. Utilizaría lo imprescindible, viviendo la austeridad de igual manera que entonces. Daba limosna con aquello que más necesitaba quien se la pedía, les curaba el cuerpo, les curaba el alma, y seguro que también les daba algún denario para su sustento. De igual manera, los que procuramos imitarle en todo, con lo que ahorramos en cacharros, tiempo y dinero, podemos hacer mucho bien, a nosotros mismos y a los demás, porque la limosna del tipo que sea, la caridad, ejercen mas bien a quien la da que a quien la recibe, pues quien la da se está esforzando en imitar al Maestro en el desapego de las cosas de este mundo, poniendo los bienes espirituales por encima de los materiales, se está revelando contra la dependencia de cosas materiales, para darse a otras almas, para dar de lo suyo, de lo que no necesita porque en realidad…. nada necesita, pues todo lo posee, posee a Dios.

 

Es curioso, quien todo lo tiene de todo necesita, pues lo que tiene le hace dependiente y para él, esos bienes efímeros le son imprescindibles. Si algo le falla está perdido, con el agravante de depender de precariedades, de artilugios de vida breve, que fallan con facilidad. Sin embargo, quien nada tiene y nada necesita, de nada depende y de todo puede prescindir, pues solo Dios llena su vida.