72 - ¡AVISO A NAVEGANTES!

 

 

Ha llegado el temporal: la agresión laicista y materialista que estamos sufriendo en el mundo occidental. Ante estos ataques furibundos los cristianos no debemos transigir; no quiero decir de forma reaccionaria, sino, intransigentes con nosotros mismos, valientes para dar testimonio con nuestra vida….

 

¿Cómo es esto?

 

Llevando a Jesús en nuestro corazón, dando amor, dando liebre por gato y que se note. Que nuestro trabajo, nuestras tareas, nuestra entrega a los demás den muchos frutos, pues los frutos son la medida de nuestro amor a Dios. Pero ¡ojo!, los frutos a veces no se ven, es Dios quien hace crecer por dentro y quien recoge lo que hemos sembrado.

 

No debemos desanimarnos ni pensar que es inútil nuestra oposición al materialismo laicista, que todo lo relativiza por intereses mezquinos y egoístas, pues lo hacemos por amor, y el amor no pasa nunca, porque si algún día le dices a Jesús que ya no le quieres es que nunca le has querido. Nuestro testimonio y perseverancia fructifican siempre, y algún día sabremos el bien que hizo a un alma aquellas palabras nuestras, aquella sonrisa, aquel detalle..., todo insignificante, pero Dios lo abonó y lo cuidó con cariño para que creciera. Nosotros solos poco podemos, pero con la fuerza de Dios a nuestro lado, todo lo podemos.

 

Hemos de tener fe y dejarnos llevar por el Espíritu Santo. Lograremos transformar el mundo, este mundo que camina hacia una nueva idolatría: la autocomplacencia. Es una autosuficiencia engreída y orgullosa que lleva a prescindir de nuestro Creador en el intento por dominar las leyes naturales, y eso, sabemos que puede llevarnos a la autodestrucción. No porque nuestra inteligencia sea incapaz de conseguirlo - Dios nos ha puesto el mundo en las manos, pues nos creó capaces para mejorarlo -, sino porque al prescindir de Él, los odios, las guerras, los intereses egoístas, la sinrazón, las injusticias con los débiles..., no nos lo permitirán.

 

Este “aviso a navegantes en la red”, viene a cuento de los embaucadores que pululan por el espacio cibernético: vendedores de felicidad, sembradores de equívocos y engaños, asaltantes de nuestra intimidad, inmorales y corruptos…. Como he dicho, debemos dar liebre por gato, pero con la verdad por delante, sin transigir con la mentira y sin hacer el primo.