108 - DIOS PASA A NUESTRO LADO

Nos deja su "dulce aroma", nos deja su paz, nos ofrece toda la ayuda necesaria para despegar de nuestro ser las costras de la corrupción, de la sensualidad, del materialismo, de la autosuficiencia, del orgullo ridículo…

 

 

Dios pasa ente nosotros, "la Pascua", en aquella época para liberar al pueblo judío de la esclavitud de los egipcios, con mano dura. Tiempo después para liberar a la humanidad de la esclavitud del pecado, con mansedumbre y entrega en manos del malvado, por nosotros.

En nuestros días y siempre, Dios pasa junto a nosotros, y se queda si le invitamos a hacerlo, nunca dice que no, pues su placer es habitar entre los hombres y mujeres, aunque unos no lo acepten, basta que otros tengan el detalle de hospitalidad de todo corazón noble. Jesús es espléndido y da según lo que es: un Dios poderoso y misericordioso.

Nos deja su "dulce aroma", nos deja su paz, nos ofrece toda la ayuda necesaria para despegar de nuestro ser las costras de la corrupción, de la sensualidad, del materialismo, de la autosuficiencia, del orgullo ridículo…, nos cura las heridas que puedan habernos ocasionado, nos perdona las ofensas que de continuo se hacen a Dios Creador, se conmueve con nuestro arrepentimiento y disposición a comenzar una “vida nueva” donde Él será el faro que nos guíe en nuestro camino.

No sabemos como ni cuando pasa, pero se nota y ocurre muchas veces cada día. Es como una brisa de aire puro que entra en nosotros trayendo consigo un impulso hacia el bien, un impulso de rechazo al mal, un anhelo de mejora, de corresponder más y mejor a nuestro Creador, de colaborar activamente en la instauración del Reino de Dios en la tierra. Un momento de especial visión del bien que no hacemos y del mal que no queremos hacer…, que nos impulsa a sacar de nuestro interior  lo bueno y noble y… ponerlo sobre la mesa a disposición de los demás.

Brisa de aire puro que llega en el momento más inesperado: un suceso trivial, una persona que nos mira, un niño que corre hacia su madre, contemplando a un anciano, unas palabras que nos tocan en el alma, una petición que hacemos a Jesús Sacramentado…, un don recibido al que respondemos ¡gracias!, un mal paso que nos arranca a reflexionar…