107 - UN LARGO LAMENTO

 

 

 

 

Lamento inconsolable de Dios… 

En la Sagrada Escritura, de principio a fin escuchamos un gran lamento, un largo lamento, como un doloroso gemido, que no proviene de criatura alguna, aunque gime la naturaleza entera con fuertes dolores..., causados por el hombre, por nuestra crueldad sin límite.... con el Creador.

Lamento inconsolable de Dios…., la continuada falta de correspondencia y amor filial a quien nos ha dado todo, hasta su vida en la Cruz mas humillante…., nuestra condescendencia con el mal…., nuestra burla hacia la verdad…., nuestros encaramientos y desafío al mismo Dios, cuando...., un mínimo destello de su gloria nos haría caer de bruces.

Es inhumano, por no decir “indivino”. Ningún ser merece el desprecio que somos capaces de infligir los humanos. ¿Hemos sido creados así, con posibilidad de realizar vilezas sin límite? No, de la mano amorosa de Dios Creador no sales estos frutos propios de corazones pervertidos y corruptos.

Solo el mal que toma posesión en nosotros es capaz de odiar el bien. Solo el Maligno odia a Dios, a su obra en el mundo, a los hombres. El lamento de un Dios infinitamente poderoso proviene de la inocencia de sus criaturas ante la sagacidad del mal, que no acuden al refugio seguro de su Padre y Madre amorosa: Dios.

Un lamento que toma su máxima expresión humana en Jesucristo, Dios y Hombre, inocente entre los inocentes, que….echa de menos el agradecimiento por la curación de los leprosos, un “gracias”, una mínima comprensión a su doctrina, un vaso de agua, una compañía en momentos difíciles, unas caricias de alma enamorada, un bálsamo a sus heridas, unas palabras de fidelidad, de fe….

“¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar entre vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros?...."

"¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti Betsaida!...." No hacían obras de penitencia, no reconocían sus pecados, que les apartaban más y más de la justicia divina, de Dios mismo.... abocados a la perdición.... arrancaban un dramático lamento de Jesús.

 

 

- Ante tanta falta de amor, Señor, te pido ser un enamorado agradecido, un apoyo firme, un consuelo en medio del desamor. Pero soy el más inestable apoyo que puedes encontrar. Apuntálame firmemente y me convertirás en base sólida para ti y para todos mis hermanos en la tierra -.