106 - ABUSOS DEL PODER

Nos incitan al consumo por encima de lo necesario, argumentando que así se dinamiza la economía y se crean puestos de trabajo. Incitan al consumismo por el bien de…inversionistas ávidos de beneficios. De esta manera dificultan la educación de nuestros hijos, nos empobrecen, nos limitan en nuestro desarrollo personal, nos atiborran, nos quitan…el tiempo y la paz. ¡Salgamos del letargo!

 

 

No estoy contra el sistema, estoy contra el mal uso que se hace de nuestro sistema político, económico, judicial, etc., un mal uso que transforma los valores humanos conseguidos con nuestro esfuerzo y el de nuestros antepasados. Los minimiza para favorecer intereses de partidos políticos, de grupos económicos, de determinadas ideologías.... Justifican cínicamente la injusticia, pretendiendo tranquilizar nuestras conciencias en asuntos como la solidaridad con los desfavorecidos, la caridad, la austeridad, los principios morales…, devaluando el consabido logro de nuestra cultura: “no quieras para otro lo que no desees para ti”.

Nos hacen acaparadores de bienes y patrimonio en pro de nuestra seguridad personal ante el incierto futuro, poniendo nuestros ahorros en sus fondos de inversión, seguros, planes de pensión, valores de alto rendimiento..., y con eso dejamos de prestar ayuda a personas y pueblos que viven en la miseria, dejamos de ejercer la justicia y la caridad con nuestros hermanos desfavorecidos. Dicen que las instituciones y organismos gubernamentales y de todo tipo se ocuparán de esos asuntos, pero…los cristianos no confiamos mucho en las organizaciones, solo en la nobleza de corazón de cada persona, esté o no en una organización de ayuda al tercer mundo.

Tenemos poca fe en las palabras de Jesús " No estéis preocupados por vuestra vida: qué vais a comer; o por vuestro cuerpo: con qué os vais a vestir. ¿Es que no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan, ni almacenan en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Es que no valéis vosotros mucho más que ellas?” (Mat. 6, 25-26).

Estamos temerosos, pues si seguimos estos consejos, nos acusarían de insensatos, de no estar en la realidad, de arriesgar nuestro futuro, de no pensar en nuestros hijos..., inquietan nuestro bienestar y dejamos de ejercer la justicia más elemental y la caridad con nuestro prójimo ¡Salgamos del letargo!

Nos incitan al consumo por encima de lo necesario, argumentando que así se dinamiza la economía y se crean puestos de trabajo. Incitan al consumismo por el bien de…inversionistas ávidos de beneficios. De esta manera dificultan la educación de nuestros hijos, nos empobrecen, nos limitan en nuestro desarrollo personal, nos atiborran, nos quitan…el tiempo y la paz. ¡Salgamos del letargo!

Dicen que nuestra obligación es contribuir con el Estado. Ellos se encargan de administrar nuestros bienes redistribuyéndolos de forma equitativa. Por desgracia no es así. No veo que el Estado busque el bien de todos, que sea un administrador justo de nuestros bienes, mas veo que los que elegimos para ser nuestros gobernantes buscan el bien de unos pocos, de los suyos, no de todos sin distinción. No son administradores justos, y nos engañan con los poderosos medios que tienen a su alcance ¡Salgamos del letargo!

No persiguen el bien común, quieren adoctrinarnos en sus planteamientos ideológicos, sin respetar nuestras creencias, nuestras formas de vivir. Pasan de ser garantes del bien social, de la justicia y del respeto y el orden entre los ciudadanos a ser impositores de una forma de vida, asumiendo lo humano y lo divino sin ningún tipo de escrúpulo ¡Salgamos del letargo!

Someten al ciudadano medio a una dependencia asfixiante, sin poner solución a factores económicos que nos crean estas dependencias: en la vida laboral, en el gasto familiar, en el precio de la vivienda, en el transporte, en cobertura social y sanitaria…, en la calidad y seguridad de nuestras ciudades….

Convierten en bienes especulativos nuestras necesidades básicas: El consumo familiar, inasumible para una familia con hijos. El precio de la materia prima de la vivienda: el suelo urbano residencial, el mayor negocio de los desalmados, un bien público que el derecho a la propiedad no ampara como necesario para la subsistencia básica de una persona, cuando la vivienda es una necesidad básica como el comer o el vestir.

Si no solucionamos estos y otros problemas de la avaricia humana y la injusticia ¿Cómo va a solucionar el mundo occidental civilizado problemas de países pobres con menos posibilidades?

Dios es más sabio. La pobreza lleva a la lucha por la subsistencia, esta lucha da fortaleza para superar las dificultades, se vive con lo básico y a veces ni eso, se fortalece la reciedumbre, se apoya a la familia y se vive intensamente la fraternidad, la unión y la solidaridad. Sin embargo en el mundo occidental no se sabe vivir sin lo superfluo, uno se desmorona, es un mundo decadente y en extinción por la baja natalidad. Gracias a Dios nos están ayudando personas que vienen sin medios materiales pero con grandes valores interiores…si no los corrompemos.

Solo las personas de buena voluntad  que valoran el esfuerzo, el sacrificio y la austeridad son capaces de transmitir paz, alegría y serenidad a los demás, a la sociedad. Este mundo occidental no se desmoronará, habrá esperanza en la tierra y se encontrará sentido a la existencia si valoramos la fraternidad y la solidaridad por encima de intereses egoístas, porque somos todos hermanos, hijos de un mismo Padre.  

La caridad puede más que las diferencias de credo y raza, que los defectos de las personas, que la diversidad de caracteres, que todo aquello que se pueda interponer en el trato con los demás. Este es el mejor principio de entendimiento entre personas y de respeto a las convicciones más nobles. Es la base de la justicia ¡Salgamos del letargo!