| 101 - MONÓLOGO DE UN CAMINANTE SIN RUMBO | ||
¿tengo que pasarme la vida haciendo equilibrio para no comprometerme con nada, salvaguardando mi integridad, que en el fondo es mi egoísmo? Creo que no, que si no me integro en el ciclo natural de la vida, tal y como fue creada, nunca llegaré a un buen destino, llegaré a otros lugares que…al final…lo más probable es que me decepcionen. |
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1- Me he metido en un lío El sol de vida vuelve, puntual, fiel a su cita diaria para darnos luz y calor. La naturaleza sigue exuberante los ritmos del astro rey, y nos ofrece sus dones, sin preguntar ¿quieres?, simplemente están ahí, los tomamos, los disfrutamos, los dejamos, nadie los cuestiona, es obvio, casi un derecho que tenemos, un regalo al que nos hemos acostumbrado. Todo nos pertenece y podemos disponer de ello, ordenarlo, utilizarlo a nuestro antojo…, destruirlo. ¿Lo hemos heredado?, ¿de quién?, ¿quién es nuestro benefactor que con tanta generosidad y poder nos colma de bienes en abundancia?, ¿qué interés le lleva a ello?, ¿qué méritos hemos hecho para que de tal forma seamos premiados?, ¿nos pedirá algo a cambio o lo hace gratuita y desinteresadamente? La vida es un regalo, despertar todos los días también, encontrar un amor es… un regalazo, tener paz interior en nuestro espíritu, otro regalazo. Pero ¿a qué viene esto?, tanto derroche, tanto…misterio ¿tan formidable es nuestro “pedigrí”? Misterio y más misterio, pienso yo, porque… no todo es así de sencillo; la vida se complica y se vuelve cruel, vienen conflictos que no puedo eludir y… tengo que afrontarlos, buscar soluciones… Pero ¿qué quieren de mi?, si me he encontrado con todos esos regalos, ¿por qué después me los quitan?, ¿Por qué se me complica tanto el simple disfrute de todo ello?… ¿quién me trajo aquí? No pretendo eludir mi situación pero quiero ver un sentido a todo esto. Tengo que usar la cabeza, no puedo teclear en “internet “¿Qué sentido tiene esta vida?, porque recibiría infinitos sentidos y mi locura podría ser total. Yo, personalmente es la primera vez que vivo esta vida, no recuerdo nada parecido anteriormente, para ser sincero, no recuerdo nada de nada. Por eso pienso que esta vida es “única”, o al menos para mí es la primera. Pero ¿que sentido tiene el poder reflexionar sobre la vida recibida con todos los dones que nos concede si no tenemos más datos que las percepciones sensoriales y nuestra inteligencia para darle vueltas en la cabeza? No tenemos más información. No tenemos el “manual de funcionamiento”, “la hoja de ruta” que se entrega con toda nueva adquisición, ¡y mira que esta es complicada! Habrá que indagar, buscar más fuentes de luz. El sol sale y se pone, la luna alegra las noches jugueteando al escondite, la lluvia riega nuestra flora que rebrota en primavera con nuevo brío, el agua fluye hacia el mar, se evapora…, todo funciona correctamente según… ¿según qué?, ¡ah si, el manual!, todo está calculado y escrito ¿Donde está escrito? En alguna parte debe estar. Lo buscaré. Pero, pienso que la cuestión no es donde está escrito, quizás eso no me importe tanto, lo que de verdad me importa es ¿quien lo ha escrito?… Me estoy pasando, puede, y sería lo más razonable que ni exista manual ni hoja de ruta ni nadie que lo haya escrito; al fin y al cabo, las cosas se suceden, evolucionan, un empujoncito por aquí y otro por allá… pero ¿quién empuja? Ahora si que me estoy liando, porque la naturaleza sigue impertérrita ofreciéndonos sus dones sin preguntar si los queremos…, como si no le importáramos, como si le importaran otras cosas, ¿relacionadas con nosotros?, esto no termino de entenderlo, o es que no me entero. ¿Es acaso una debilidad de un ser aparentemente menos inteligente que nosotros, póngase por caso un limonero, que se empeña “erre que erre” en darnos limones para “sssslup” un “toque” a nuestros “gintonics”?. No me parece muy verosímil. Vuelvo a empezar. Si todo fluye sin nuestro permiso, incluso sin nosotros quererlo, es decir, a pesar nuestro, es que aquí no pintamos nada. En ese caso, solo quiero que esto acabe y desaparecer. Pero ¿a dónde? No tengo experiencia en… ¡hacia donde puedo desaparecer!, por lo que pienso que no es posible desaparecer del todo, y una vez aquí….en esta vida cruel…., hay que apechugar. Bueno, hagamos un apaño: Si no puedo desaparecer del todo, significa que me han metido -porque yo no me he metido- en un complejo lío, y… una vez metido, vuelvo a preguntarme ¡que hago aquí!, ¿pinto algo? Calma, calma, ¡tiene que existir ese dichoso manual! … Voy a encontrarlo.
2 - Buscando soluciones. Si un día determinado de una época, en un lugar concreto del inmenso mundo yo aparezco sobre la faz de la tierra, en algún sitio, alguien teclea “objetivo cumplido”. Insignificante objetivo, pero “ahí está”. Al siguiente paso le llamaría de “apertura y cierre”. Apertura porque abro los ojos, y cierre porque no me gusta lo que veo y de la misma los cierro. Pero ya estoy iniciando un proceso sin fin que me llevará inevitablemente a lo desconocido, por suerte no soy consciente de ello. Pero esa consciencia va llegando, y se parece a la del malabarista que está en equilibrio sobre la cuerda y tiene que comenzar a avanzar hacia… no sabe. ¿Que hago?, piensa, ¿donde está el manual del malabarista? Busca recursos y ayudas, Intuye como se da un paso, pero en su interior algo le dice: equilibra sobre un pie, estabiliza, libera y adelanta el otro pie, desplazamiento lento, sigue estabilizando, apoya, desplaza el centro de gravedad hacia el apoyo…, poco a poco comienza a funcionar, otro paso, mejora la estabilidad… “El manual”, ya lo tengo, existe, pero nosotros lo vamos escribiendo con nuestros pasos. Luego… esta vida no tiene manual, nos ofrece dones abundantes y capacidad suficiente para que nosotros lo vayamos escribiendo con nuestros torpes pasos, al principio, más ágiles después. ¿Y la hoja de ruta?, pues surge el siguiente problema, ¿hacia donde?, ¿hacia donde encamino estos pasos? Parece que también tengo que averiguar el lugar de destino de mis pasos, y esto es más difícil. Requerirá mucho tiempo, pienso. En primer lugar llego a la convicción de que yo aquí soy el que decido, pero me encuentro como un paracaidista que ha caído en un lugar totalmente desconocido, con una necesidad vital de buscar señales y referencias que le den pistas no engañosas, para tomar situación y seguir adelante. ¿Hacia donde? Los medios de que dispongo son: los dones recibidos, las capacidades, también recibidas y los medios externos, la naturaleza que me protege, me orienta ¿y si colaboro con ella?, entonces me ayuda. Todo muy bien, pero estos medios no me señalan el camino a seguir, tengo que decidirlo yo, tengo que investigar los destinos que se pueden alcanzar, las dificultades a superar para llegar, y, sobretodo, la calidad, el auténtico valor de ese destino por el que merezca la pena el esfuerzo y la lucha mas aguerrida. Soy un fruto de esta tierra, una semilla destinada a crecer sin que yo sepa ni como ni cuando llegaré a madurar, a dar mi fruto para que otros inicien el camino que yo en este momento estoy comenzando a recorrer. Es un ciclo y yo tengo que cubrir el mío, mi parte, porque si no, se romperá la cadena e impediré que otros muchos puedan tener la oportunidad de recorrerlo. La conclusión es clara: He de ir dando pasos, consciente de la trascendencia de cada uno, con perfección, con valentía, con confianza, con fe, pasos firmes. Nada está predestinado, ni existe el manual que buscaba. Todo lo voy creando paso a paso, voy formando el eslabón de la cadena de la vida. Alguien me ha llamado, me ha puesto aquí…, y a ti también..., no a otros muchos que podía haber llamado en nuestro lugar, no. Al igual que una pata empuja hacia el agua del estanque para que nade al patito recién salido del cascaron, nos han puesto para que comencemos nuestra andadura ¿Hacia donde? Deduzco que quien nos ha dado la vida sabrá por qué lo ha hecho y qué camino podemos tomar; pero también deduzco que quiere nuestra intervención libre y que busquemos nosotros el camino, el de cada uno, a nuestra medida, según nuestras intenciones reales de ir por aquí, o por allí... Pero ¿quien nos orienta?, necesitamos alguna pista para saber o al menos intuir el destino final de cada camino. Sigo perplejo, sigo en el mismo lugar que estaba porque tengo la sensación de que no avanzo, camino tímidamente pero hacia ninguna parte.
3 - Algo vislumbro La causa que ha originado mi existencia, quizás me pueda aportar datos. Tiene que ser una causa inteligente, sería absurdo lo contrario, muy inteligente, pienso yo. Tiene que habernos dejado alguna pista suficientemente visible y entendible a nuestra capacidad de percepción. Quizás tenga que buscar esas pistas en el mundo visible. ¿Y en el invisible?, también, pues tengo la potencia de captar lo visible y también lo no visible, que por ser mas astuto -se camufla mejor- es mas complejo e interesante para mi. Es un mundo misterioso e impenetrable para los muy pegados a lo visible y poco sensibles al espíritu, pero si logramos sensibilizarnos y penetrar en él, descubrimos un mundo impresionante, profundo, motor de nuestras acciones, de anhelos e impulsos que nos arrastran, de inspiración sin lógica humana, de sentimientos, motor de la imaginación y del arte, en fin, un mundo asombroso. De este mundo invisible ha surgido el mundo visible, mucho más limitado. Quizás el final del camino deba ser este mundo del espíritu en el que se encuentre la causa origen de toda existencia y la perfección que no hallamos en el mundo visible. He dado muchos pasos, pero me pregunto qué sentido tiene caminar por el cable haciendo malabarismo sin saber a donde me lleva. ¿Alguien conocedor en profundidad de la causa inteligente, espiritual, con las perfecciones que aquí no tenemos, podría aportarme datos? Me paro en el alambre, adopto una posición más cómoda e investigo…. Le llaman Dios, un nombre que significa todo, porque en realidad lo desconocemos y nadie sabe ponerle nombre, nadie lo ha visto nunca, pero todos saben que “está”. Ha creado las leyes de la naturaleza que tanto me asombran, a mí y a todos los humanos por la precisión con que se cumplen, y lo más impresionante: dicen que se ha comunicado con los humanos. Quizás ahí encuentre las pistas para confeccionar mi “hoja de ruta”, la de mi vida. Quizás esto cambie significativamente mis primeros planteamientos. Si ese ser es la inteligencia superior que todo lo llena, lo inspira, lo conserva, pero no se hace claramente visible para no coartar nuestra existencia y que cada cual siga su rumbo libremente, asumiendo nuestras decisiones como propias y no imbuidas ni dirigidas, quizás, ese ser sea digno de toda estima y agradecimiento por nuestra parte. No lo dudo, retiro el “quizás”. Tengo que confirmar este dato, muy importante para mí.
4 - Sigo un rastro convincente. Experimento sucesos increíbles que me hacen pensar y me dan pistas; con poco esfuerzo por mi parte obtengo resultados alucinantes: planto una semilla y sin hacer nada brota y crece hasta dar fruto. Yo no hago nada, solo enterrar la minúscula semilla, alguien la hace crecer, porque la semilla tiene su "manual" que ella no ha podido escribir, se lo han escrito y, además, han hecho que en ella funcionara automáticamente como muchas cosas en nosotros. Los científicos saben de esto, saben ir descubriendo poco a poco sus mecanismos y principios, y en algunos casos manipularlos o alterarlos para mejorar en lo posible sus prestaciones. ¿No será ese alguien quien también nos hace crecer por dentro el espíritu cual semilla que germina? Pero ¿quien ha hecho el diseño de todo ello?, aquel a quien llamamos Dios, estoy convencido. De aquí deduzco que los males de esta vida, que tanto nos afectan, son males aparentes, son una expresión dinámica de la naturaleza para la que vida y muerte son lo mismo: una engendra a la otra. Estos males -aparentes- son amplificados o minimizados por el ser humano según su interés, los asume o rechaza, los hace suyos o lucha contra ellos. Si alguien es el hacedor de todo lo que vemos y sentimos, y a su vez, no abandona su obra, sino que guía nuestros pasos, y los de todas las criaturas, entonces, lo inteligente es asumir los sucesos, contar con ellos, que formen parte de nosotros y continuar el camino. Si caminamos rechazando estos sucesos, porque no nos gustan al no coincidir con nuestros intereses, estaremos dando golpes contra una roca, y estos golpes nos dañan, dañan nuestra aceptación del mundo en el que hemos sido incluidos, dañan el hecho real de vivir, de estar vivos, de poder colaborar con la vida, de poder caminar al unísono con la naturaleza, de poder colaborar con Dios, en vez de hacerle la guerra, en la que claramente seremos perdedores. Llegado a este punto, me paro a pensar ¿Por qué sigo haciendo equilibrio en un alambre para no caerme?, quizás debería estudiar qué sitio es mejor para dejarme caer, y una vez recuperado, poder avanzar mas deprisa y directo hacia el objetivo que me interesa. Ya domino con maestría el equilibrio, pero ¿tengo que pasarme la vida haciendo equilibrio para no comprometerme con nada, salvaguardando mi integridad, que en el fondo es mi egoísmo? Creo que no, que si no me integro en el ciclo natural de la vida, tal y como fue creada, nunca llegaré a un buen destino, llegaré a otros lugares que… al final… lo más probable es que me decepcionen. Sigo buscando en las fuentes. Dios nos comunicó sus intenciones al crearnos: ser un auténtico Padre para nosotros, que nos da la vida, nos cuida, nos mantiene en el ser, nos concede sus dones y… nos deja libres para decidir nuestro destino. Así de fácil la elección, ¡hay tantos lugares idílicos donde quedarse anclados en un aparente bienestar que colma de felicidad!, pero… quizás deba ahondar en mi alma y mirarme, preguntarme, sacar la verdad de mi anhelo mas sincero, sin cantos de sirena que aturden… busco, busco… ¡No veo nada! ¿No sabré mirar?, o busco donde no hay.
5 - Voy confeccionando mi “hoja de ruta”. Me centro, profundizo en ese personaje misterioso: Él, me habla a través de toda la naturaleza que ven mis ojos, la que sienten mis potencias cuando están despiertas, con toda la fuerza del espíritu que anima mi ser, muy capaz para lo más noble pero también para lo más vil y cruel. Él, ha hablado a muchas personas que nos lo han transmitido por escrito. Se conservan muchos textos, misteriosos unos, alucinantes otros, entrañables los que más. Sirven muy mucho para ir confeccionando mi 'hoja de ruta'. Él, ha venido, haciéndose uno de nosotros y nos ha comunicado parte de su intimidad, y le hemos crucificado hasta morir, no queríamos escuchar, le tomamos por loco..., pero..., nos ha enseñado a perdonar, nos ha mostrado otro mundo, ha despertado nuestra voluntad mas noble y generosa, nos ha enseñado a ver a los demás como hermanos y a Dios como padre, nos ha mostrado con su vida que esto no es ficción, es una realidad. Si nuestros pasos se descaminan, Él nos ayuda a cambiar el rumbo. Nos ha enseñado que cada día escribimos una página irrepetible en el libro de la vida -nuestro manual-, y aunque sea horrible la pagina de hoy, siempre puede convertirse en algo bueno, incluso muy bueno, mediante el arrepentimiento, porque Él siempre perdona al sinceramente arrepentido. Nada es definitivo en esta vida, siempre podemos retomar el timón y enmendar los despropósitos. Además, Él se ha quedado con nosotros para siempre. No ha venido para decirnos cosas y marcharse después, no, se ha quedado, invisible a los ojos de la carne por respeto a nuestra libertad, pero tremendamente abierto a nuestro espíritu, esperando pasar agradables momentos con cada uno de nosotros, en los pobres de espíritu, en los desvalidos, en los humildes, en… todas las personas de buena voluntad. Yo me encuentro aliviado, liberado de mi egoísta equilibrio en el mar de dudas que el mundo me creaba. Había tomado la decisión de dejarme caer del alambre hacia el camino de la fe, de la fe en Jesucristo, Dios Bueno que anima mi espíritu, que me ha salvado de la oscuridad permanente. Él hace bueno todo lo que toca y da respuesta a mis dudas. ¡Que nunca le defraude!, ¡que nunca le deje!, porque sé que Él nunca me dejará. | ||