59 - CAMBIAR
Me arrastran de tal modo las cosas de este mundo que mi sensibilidad se revela a seguir por este camino. No porque lo considere malo en si, sino porque sin darme cuenta, me alejan de Dios, al que voy sustituyendo poco a poco por recuerdos, apegos, manías, costumbres absurdas, ataduras, cachivaches inútiles... Pero tengo que estar en el mundo, con mis semejantes, dedicándoles mi tiempo y esfuerzo.
Es un círculo sin salida, quizá debiera cerrar más ese círculo en vez de romperlo buscando la escapada. ¿Como?: abarcar menos y más intensamente, simplificar mi vida para llegar a más, quitar lo superfluo de mi, comenzar por cuidar mi salud y estar al cien por cien, para mi mujer, para mis hijos, para los demás, personas que viven cerca y necesitan mi ayuda, aunque hasta ahora no me haya dado cuenta.
Más que llenar mi vida de cosas, quiero llenarme de verdadera vida humana con los míos, con los que Dios me ha puesto al lado, con los que se cruzan en mi camino providencialmente, llenarme de vida espiritual, de vida que me arrastre a mi y a otras personas, de vida que trascienda a Dios, de Vida Eterna.
Para ello, tengo que vaciar mi recipiente de cosas viejas, con humildad, para volver a llenarlo de esta vida nueva: Que el descanso sea descanso y no búsqueda de nuevas emociones, que el trabajo sea trabajo y no activismo agotador, que el trato con los demás sea profundo y por amistad, no banal y por intereses egoístas.... Orientar mi vida hacia fines que verdaderamente importen, más humanos, que perduren, que permanezcan, incorruptibles, eternos.
En resumen: "una nueva conversión hacia los demás por Dios, cambiar mi modo de pensar por el modo de pensar de Dios, dejar entrar a Dios en los criterios de mi propia vida, dejar de vivir como viven todos, dejar de sentirse justificado por el hecho de que los demás hacen lo mismo, buscar un nuevo estilo de vida, una nueva vida" -Cardenal Ratzinger-.
Noto en mí la necesidad de esa nueva vida, insisto, no porque la que tengo sea mala, más bien porque considero que es muy mejorable: - Que podría hacer más por otras personas, - Que debo dar un paso más en vez de acomodarme a ella.
Sería para mi más cómodo quedarme como estoy, pero considero que Dios me pide avanzar, volcarme con personas que me necesitan, recorrer nuevos caminos, descubrir nuevos horizontes; pues si no avanzo retrocedo, me acomodo, caigo en la desidia, en la depresión... Lo pasado ahí está, pero hay que volver la página y seguir escribiendo con nuevos argumentos.
He cumplido una etapa y solo Dios sabe los frutos que dará, ahora debo iniciar otra, quizá más profunda, más interior, de más unión con mi Señor, de más entrega a Su Voluntad en mis hermanos. De más paz y -ojalá- con menos convulsiones familiares, pues mis hijos están estabilizando sus vidas y esto me permite iniciar esta nueva etapa con mi esposa.
|