56 - ¿Y SI DIOS NO EXISTE, SOLO LA MUERTE?

 

 

¿Y si toda nuestra fe es pura hipocresía, Cristo un personaje histórico, con una doctrina muy bonita, pero nada más? "Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe" nos dice San Pablo.

 

Cuentan de un médico que observando la abnegación y vida de entrega de una monja, enfermera en el hospital, le dice un día:

 

"Hermana, es admirable lo que usted hace por los demás, sin buscar recompensa humana, solo por Dios. Pero ¿no ha pensado nunca que todo eso pueda ser mentira?, ¡su vida seria un fracaso!". La monja, sin dejar lo que estaba haciendo y sin titubeos, le responde:

 

"Doctor, soy feliz ofreciendo mi vida por Dios, encarnado en mis hermanos a quienes ayudo, y si al final no fuera así, yo habría sido feliz". Luego, levantando la cabeza y mirándole fijamente, le dijo:

 

"¿y si fuera verdad?, usted habría perdido muchas oportunidades con sus dudas de fe, yo llevaría las de ganar, pues mi fe es firme. Además, le puedo asegurar, Dios esta aquí, en usted y en mí, y en estos pobres enfermos".

 

Nos dice San Pablo en la Carta a los Corintios que “Jesús ha resucitado”, y concluye:

 

"Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primer fruto de quienes duermen el sueño de la muerte. Porque lo mismo que por un hombre vino la muerte, también por un hombre ha venido la resurrección de los muertos. Y como por su unión con Adán todos los hombres mueren, así también por su unión con Cristo, todos retornarán a la vida. Pero cada uno según su rango: como primer fruto, Cristo; luego, el día de su gloriosa manifestación, los que pertenezcan a Cristo. Después tendrá lugar el final, cuando, destruido todo dominio, toda potestad y todo poder, Cristo entregue el reino a Dios Padre. Pues es necesario que Cristo reine hasta que Dios ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo en destruir será la muerte...". (Corintios 1, 15, 20-27a).

 

La única verdad es el Amor de Dios a las criaturas, que ha vencido al mundo, y se refleja en esa capacidad del hombre para amar, por encima del afecto instintivo y la atracción entre individuos, capacidad para entregar la vida por los demás, para darse, para donarse en oblación a Dios, dador de toda realidad de vida.

 

Si Dios no existiera, este sentimiento íntimo, seria una burla de mal gusto, seriamos locos insensatos que despreciamos la vida y no nos importa malgastarla, perderla. El amor sería una debilidad de cobardes, fuera de toda lógica humana, calculadora, y previsora.

 

Podríamos construir un mundo lleno de sentimientos nobles -hasta ahora no ha sido posible- a la medida de nuestras capacidades limitadas, pero ese mundo acabaría con la muerte y no tendría nada que ver con el que Dios tiene reservado para los que le aman, pues los sentimientos nobles son limitados, pero el amor es eterno, ilimitado, no sería amor si tuviese límites o condiciones, sería otra cosa, pero no amor verdadero.

 

Todo lo que ven nuestros ojos, lo que perciben nuestros sentidos, lo que capta nuestra inteligencia, lo que siente nuestro corazón, lo que aflora de nuestra alma, todo, solo es un impresionante marco de la más magnífica Obra de Arte jamás imaginada por inteligencia humana ni completada por Creación Divina. Está a punto de quedar concluida, solo falta nuestra respuesta, la pincelada final del Genial Artista, infinitamente Poderoso y Sabio que en su Paciencia imaginó lo más sublime de la Creación en colaboración con sus criaturitas: los hombres.

 

Para nosotros es una idea descabellada, Pero Alguien bajado de los Cielos nos ha desvelado la esencia de este misterio que por increíble, nos cuesta aceptar, y ese Alguien es el mismo Dios Creador en su Hijo Jesucristo. Rompe todos nuestros esquemas humanos y por eso mismo tapamos nuestros oídos, cerramos nuestros ojos nuestro entendimiento y nuestro corazón.

 

Pero si somos valientes y humildes, descubriremos una maravillosa realidad muy superior a lo que cualquier ojo vio, oído oyó ni mente ni corazón humanos han podido imaginar. Colma todos nuestros anhelos de felicidad y lo tenemos a un paso: Una mirada a nuestra pequeñez al lado de la inmensidad de Dios y un instante de vida en la tierra.