50 - ¿POR QUÉ SOY TENTADO?

 

Porque al demonio no le gusta mi actitud de no acomodarme a los planteamientos de este mundo, que se desvían de la Verdad de un Dios Creador y Padre de toda la humanidad, de la Verdad de Jesucristo expresada en las Sagradas Escrituras y transmitida por la Iglesia que Él ha fundado.

Por esta actitud firme de fidelidad a Dios, el mundo de hoy que sigue otros derroteros, me condena al más vil desprecio, y su instigador, el demonio, me tiende todo tipo de engaños. Se ha metido en la política, en los medios de comunicación, en la cultura, en el pensamiento, en las personas que se dejan influir...., y a los que luchamos contra corriente, nos vapulea con todo un abanico de posibilidades desperdiciadas en pro de una vida moderna, de gente "inteligente y triunfadora", vida a la que no nos queremos someter.

A muchos los tiene dominados, y no le causan problemas, pues siguen dócilmente por los derroteros de este mundo: el progreso material -sociedad del bienestar- por encima de los valores morales, la idolatría del hombre como ser supremo -mi verdad es la Verdad-, la banalidad de lo sacro, la vida fácil, la soberbia y desprecio a personas e ideas... pero a nosotros hay que despojarnos de nuestros valores, a los que nos aferramos contra esta ola de hedonismo: la fe, la familia, la caridad en la entrega desinteresada a los demás, la Verdad objetiva, la Iglesia de Jesucristo..., y tantas otras cosas.

Comienza destruyendo la moral, pues sabe que sin una moral sólida, la fe se balancea. Y no ataca directamente nuestra moral, simplemente la va minando, la va haciendo más permisiva, más relajada... Cuantos casos nos vienen a la memoria de personas que comienzan por ceder en una minucia -una debilidad- y acaban tragándose un elefante.

No quiero hablar aquí de moral, que para eso hay sabios moralistas, pero sí de los engaños y perversiones con que el demonio ha sembrado el mundo actual para tentarnos y apartarnos de nuestro camino. A pesar de eso, no nos quita la alegría, pues sabemos que nuestra lucha contra corriente es similar a la de los primeros cristianos en un mundo materialista como el nuestro. Lucharon, lograron extender la fe y contribuyeron al nacimiento de una nueva cultura que hoy en gran medida se quiere desmontar.

No lo logrará. Satán ha perdido la guerra, por muchas escaramuzas que nos tienda. Podemos sentirnos acosados, podemos ver las cosas muy negras, encontrar muchas dificultades, pero si nos protegemos fuertemente, unidos a Jesús, a su Madre y nuestra Madre, dominando nuestros instintos, superando nuestras debilidades poniendo el espíritu de mortificación en pequeñas privaciones, y con el desasimiento de otras que entorpecen nuestro camino, con una dosis de humildad, estudio del catecismo para saber a qué atenernos, vivir la vida de Jesús en los Santos Evangelios, acudir a la confesión y a buenos consejeros y sentido común en abundancia, ¡¡triunfaremos!!, y triunfará Jesús en nosotros, y lograremos extender el fuego que arderá en nuestro interior. Contra esto, el demonio nada puede, pero ¡¡ojo!!, seguirá con sus escaramuzas.