28 - INMA SE HA IDO... SU ESTRELLA BRILLA EN OTRO LUGAR... LEJANO
Cuando una vida joven se va, me imagino como un rapto al que Dios sucumbe en su debilidad por las criaturas que ama, sin esperar al encuentro con una vida madura, más envejecida en su semblante. Dios la llama, reclama lo que es suyo, reclama la vida, como si tuviera prisa por poseerla en su plenitud: las vidas inocentes de los niños son su deleite y las vidas jóvenes que no han llegado a la madurez, su pasión.
Es el momento de tomar esa alma juvenil y eternizar el instante, como un enamorado seducido por el flechazo. Y lo hace porque está en su mano: perpetúa la felicidad en el tiempo, a fin de evitar que pueda aparecer cualquier signo de corrupción, desfigurando la belleza de un ser noble en su mejor momento de perfección humana. Nos priva aquí del goce de esa compañía, pero debemos entender que lo que Dios hace es preservarla para la eternidad.
Jesús amaba la vida joven, pura y limpia de San Juan, y así lo expresa el propio evangelista en varios episodios. ¿Como no le va a ocurrir con otras muchas personas, que se lleva consigo sin esperar a la vejez? Jesús es Dios y también es hombre, y como tal tiene su corazón humano, pero con poder divino. Un corazón de mujer, el de su Madre, está permanentemente pendiente de cada uno de nosotros, ayudándonos a lograr nuestros mejores momentos, los que enamoran a su Hijo.
Dios le ha robado el corazón a Josean
se ha llevado lo que él más quería
en un desigual lance de amor.
Su dulce mirada
su pasión por la vida
se ha ido a otro lugar
que no conocemos, pero intuimos.
Lugar de ensueño, de ilusión
de vida nueva, luminosa,
allá en el firmamento
de las almas gratas al Creador.
Lugar anhelado, y por desconocido
doblemente ansiado.
Podrías haber hecho mucho más bien en esta tierra de promesa
antes de volar a la prometida.
Pero, fugazmente te hemos perdido,
aunque no del todo
pues una vida fructífera nunca se apaga
y el lugar del firmamento
donde tu estrella se ponga a brillar
será visitado ¡Dios sabe cuando!
por Josean, Mari Carmen, Juan Carlos ...
y todos los tuyos.
Aquí la vida sigue para nosotros
una vida menos luminosa, pues
una estrella ha dejado de brillar:
se ha ido a otro lugar... a dar su luz
lugar de ensueño, de ilusión...
lugar de no muy lejano reencuentro
lugar de eternidad.