3.1 Al ángel de la iglesia
de Sardes escríbele: «Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete
estrellas: Conozco tus obras, que estás vivo de nombre, pero de hecho estás
muerto.
3.2 Mantente alerta y
consolida lo que queda y está a punto de morir, porque no he encontrado tus
obras perfectas delante de mi Dios.
- La
desobediencia a Dios rompe la unión del hombre con su “principio vital”, y
termina por volverse contra el mismo hombre con una oscura y poderosa fuerza de
destrucción. - ¿No te parece, Emilio?
-
Eso parece. El hombre moderno rechaza a Dios y la alianza de amor que le
propone, prefiriendo volverse a sí mismo, a alguna realidad creada y finita; Se aísla en si mismo, no tiene
una identidad definida, hoy es una cosa y mañana otra. Pero esa arbitrariedad
le deja vació ante el dolor y la muerte…. es una lenta autodestrucción.
3.3 Acuérdate, por tanto, de
cómo has recibido y oído la palabra, guárdala y arrepiéntete; porque si no
estás vigilante, vendré como un ladrón; sin que sepas a qué hora vendré a ti.
-
Dios propone la conversión, - prosigo - confrontar la realidad de nuestra vida
personal con su Palabra. Si no hay conversión, cuando tengamos que rendir
cuentas ante Él, instante que nunca sabemos cuando llega, el abismo que nos
separe será insalvable. Quedaremos del lado oscuro, no del Amor eterno. Habrá
sido nuestra libre elección. El amor de Padre a un hijo que se le pierde para
siempre y solo le consuela el cariño de otros hijos, dispuestos a acudir cuando
les llame, con el corazón palpitante y las manos llenas de obras de caridad.
-
Que bonito, ojalá sea cierto. - Me contesta
3.4 Sin embargo, tienes en
Sardes algunas personas que no han manchado sus vestidos y que caminarán
conmigo con vestidos blancos, porque son dignos.
3.5 El vencedor será
revestido con vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida;
confesaré su nombre en la presencia de mi Padre y delante de sus ángeles».
- El
libro de la vida aun no está completo, nuestros nombres allí inscritos pueden
ser borrados o no, por nuestra libre decisión. - Comento, ante su fijación en
este párrafo.
- Cristo
pretende poner un caramelo en mi boca…, pero no soy un niño. Aunque quizás deba
serlo…, de esta manera podría ves más nítidamente los caminos que Dios quiere,
sin complejas elucubraciones mentales.
3.6 El que tenga oídos, oiga
lo que el Espíritu dice a las iglesias.
3.7 Al ángel de la iglesia
de Filadelfia escríbele: «Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave
de David, el que abre y nadie puede cerrar, y cierra y nadie puede abrir:
3.8 Conozco tus obras -mira
que he puesto ante ti una puerta abierta que nadie puede cerrar-, porque aunque
tienes poca fuerza guardaste mi palabra y no negaste mi nombre.
3.9 Mira, te daré a algunos
de la sinagoga de Satanás, que dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten;
haré que ellos vengan a postrarse ante tus pies y conocerán que yo te he amado.
- La
fidelidad de la iglesia de Filadelfia tendrá su premio, su ejemplo hará que
muchos enemigos de Dios se conviertan. Es Dios quien da fortaleza a la
debilidad de los hombres, quien saca fruto del árbol seco. -Mikel sigue
pensativo, y no me contesta. Al fin sale de su silencio y susurra:
-
¿Qué puede hacer un pobre ser, agobiado por las cosas de este mundo?
-
Sabiendo que todo lo creado ha salido de las manos de Dios, es posible llevar
nuestras circunstancias a Dios…. Él nos dará respuestas y la ayuda necesaria….
Él, que vive entre nosotros, y se ve arropado, correspondido con nuestro amor,
nos ayudará a perseverar en el camino elegido.
No te desanimes, Él elige a los débiles para confundir a los fuertes,
nos levanta de nuestras limitaciones, eligió nuestras flaquezas… - Le digo,
paladeando las frases. Mikel vuelve a guardar silencio. Yo leo
3.10 Porque has guardado mi
mandato de perseverar, yo también te guardaré a la hora de la tentación que va
a venir sobre todo el mundo, para probar a los habitantes de la tierra.
3.11 Voy enseguida. Conserva
lo que tienes, para que nadie arrebate tu corona.
3.12 Al que venza le haré
columna en el templo de mi Dios, y no saldrá fuera nunca más, escribiré sobre
él el nombre de mi Dios, el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén
que desciende del cielo desde mi Dios, y mi nombre nuevo"».
3.13 El que tenga oídos,
oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
3.14 Al ángel de la iglesia
de Laodicea escríbele: «Esto dice el Amén, el testigo
fiel y veraz, el principio de la creación de Dios:
3.15 Conozco tus obras, que
no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!
3.16 Y así, porque eres
tibio, y no caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca.
- El
materialismo en todos los tiempos, hace tibios a los creyentes, les relaja, y
faltos de ideas les acomoda en una vida estéril. - Comenta Mikel saliendo de su
silencio.
-
Tenemos que reaccionar, pues "el hacha ya esta en la base del árbol que
será derribado". Ni fríos ni calientes, más bien
indiferentes, indecisos, instalados en el relativismo, sin paz. No encontrarán
el rostro del gran Arquitecto, se desesperarán porque Él los desprecia. Mikel, tu eres frío, no tienes motivos para la
desesperación.
- Solo busco respuestas, luz en el camino, para saber donde poner el pie,
Emilio.
- La senda que recorres es oscura, amigo Mikel, quizás no encuentres la
luz y tengas que cambiar de camino a otro más iluminado.
- Emilio…, soy terco. Buscaré la luz por donde voy, y si no la encuentro,
vagaré por la oscuridad eternamente. - Su aire era de resignación y
suficiencia, y al mismo tiempo se le notaba inseguro de lo que afirmaba.
Pausadamente le oigo decir algo, escucho en silencio…
- Las palabras torpes rasgos pincelan la verdad
Incolora
difícil de plasmar
Fuera
del vacío la materia
Imita
su deidad etérea incorporal existencial sublime esencial
El principio y el final
Lo
inmaterial no es plasmable
Es
sensible no tangible es apoyo no
soporte
Lo
inmaterial es absoluto principio de la materia
Consecuencia
temporal
De una creadora deidad
inmanente
Surgimos
del abismo
extemporáneo
Materia
compañera de infinita esencia
Sufrimos
merecemos desbarramos
Somos
contemplados
Somos
sostenidos
Somos amados
Somos elevados en perfecta unidad
Corrupción e incorrupción
Se
sublima la materia
Se
purifica
Se corrompe y muere para brotar eterna
Se
levanta transformada recuperada su
hermosura
Pura
como la luz deslumbrante sol
Inmortal
vida
Eternidad
- Boquiabierto, no salgo de
mi asombro. Mikel es desconcertante. Después de una pausa leo yo.
3.17 Porque dices: 'Soy
rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad', y no sabes que eres un
desdichado y miserable, pobre, ciego y desnudo.
3.18 Te aconsejo que me
compres oro acrisolado por el fuego para que te enriquezcas, túnicas blancas
para que te vistas y no aparezca la vergüenza de tu desnudez, y colirio con que
ungirte los ojos para que veas.
3.19 Yo, a cuantos amo, los
reprendo y castigo. Por tanto, ten celo y arrepiéntete.
3.20 Mira, estoy a la puerta
y llamo: si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré
con él, y él conmigo.
- La
imagen de Cristo llamando a nuestra puerta es de las más bellas y
enternecedoras de la Biblia. No cuadra en la mente del hombre orgulloso. El
Amor, principio de toda creación, sigue moviendo el mundo, es nuestra única
esperanza, la única "debilidad" de un Dios omnipotente ante sus
criaturillas, nuestra fuerza, nuestro gozo.
-
¡Pero Dios a los que ama los reprende y castiga! No entiendo. ¿Tu lo entiendes,
Emilio?
- Dios prueba a las personas
santas para aumentar su santidad, al igual que se templa al hierro para
aumentar su resistencia. Les pide más pruebas de su amor y entrega, colmándoles
de su gracia. Quiere corazones puros, sin mancha, forjados en el amor, en el
sufrimiento, en la lucha contra el maligno… quiere que le imitemos, que le
ayudemos a llevar la Cruz redentora… Bueno, Mikel, quizás no me entiendas…
-
Algo sí entiendo… Dios siempre quiere más, ¿no es así?
-
Efectivamente, es un Padre celoso con sus hijos.
3.21 Al que venza le
concederé sentarse conmigo en mi trono, igual que yo he vencido y me he sentado
con mi Padre en su trono"».
3.22 El que tenga oídos,
oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.