CAPÍTULO.10

El pequeño libro

 

 

10.1  Y vi a otro ángel poderoso descender del cielo, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza. Su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

 

- Antes de que suene la séptima trompeta, Juan parece situarse de nuevo en la tierra, no en el cielo, como con el resto de las visiones proféticas (salvo en las siete cartas).

 

10.2  En la mano tenía un pequeño libro abierto. Puso el pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra

 

10.3  y gritó con voz fuerte, como el rugido del león. Cuando gritó, los siete truenos hicieron oír sus propias voces.

 

10.4  Al hablar los siete truenos, me disponía a escribir. Pero oí una voz del cielo que decía: -Sella lo que han dicho los siete truenos, no lo escribas.

 

10.5  Y el ángel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra levantó la mano derecha hacia el cielo 

 

10.6  y juró por el que vive por los siglos de los siglos, el que creó el cielo y cuanto hay en él, la tierra y cuanto hay en ella, y el mar y cuanto hay en él: -Ya no habrá más tiempo,

 

10.7  sino que en los días en que se oiga la voz del séptimo ángel, cuando empiece a tocar la trompeta, se consumará el misterio de Dios, tal y como se lo anunció a sus siervos, los profetas.

 

- La voz del ángel es comparada al rugido del león y a los siete truenos, que por ser siete, expresan la totalidad del mensaje divino. Pero esta revelación ha de quedar todavía en secreto, hasta que se acabe el tiempo, hasta que tanto el bien como el mal se hayan manifestado plenamente con el toque de la séptima trompeta. Desde entonces ya no habrá más tiempo, y ¿Cuándo será? Yo creo -afirma Mikel con aire solemne y afligido - que contemplando nuestro mundo, si no ponemos remedio, está al caer.

 

- Mikel, exageras, te veo deprimido, - le dice Sara con cara de susto.

 

- No exagero, - le responde - algo me dice que va a ser así. Si yo fuera el Creador, me habría hartado ya de tanta ofensa y tanto descaro…

 

- Pero no lo eres, por suerte para nosotros. Dios tiene una paciencia infinita que tú no tienes, y una bondad y debilidad por las personas que nos enternece y hace pensar que todavía nos quedan muchas oportunidades de meditar y cambiar lo que sea preciso en nuestras vidas. ¿Tu que opinas, Emilio?

 

- Que es un misterio.

 

- ¡Gracioso! Ya sé que es un misterio. Pero Dios siempre nos dará pistas y oportunidades para entender el misterio, para…

 

- Mikel le corta bruscamente. - ¿Te parecen pocas las señales que estamos teniendo?, si quieres las enumero otra vez.

 

- No, no hace falta. Mejor continuamos leyendo. Puede que salgan más datos esclarecedores.   

 

10.8  Entonces la voz que había oído del cielo me habló de nuevo: -Ve y toma el libro abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra.

 

10.9  Me acerqué al ángel y le dije que me diera el pequeño libro. Él me contestó: -Toma y devóralo, te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel.

 

10.10  Tomé el pequeño libro de la mano del ángel y lo devoré. En mi boca fue dulce como la miel, pero cuando lo comí se me amargaron las entrañas.

 

10.11  Entonces me dijeron: -Es necesario que profetices de nuevo contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

 

- La imagen de comerse el libro expresa como la palabra que sale de la boca del profeta, proviene de Dios. Es dulce como la miel, pues Dios vence definitivamente, pero amargo en las entrañas porque en su contenido hay padecimientos y amarguras, hay salvación para los hombres pero también hay condenación. 

 

- “¿Acaso no deseamos que un día se haga justicia a todos los condenados injustamente, a cuantos han sufrido a lo largo de la vida y han muerto después de una vida llena de dolor? ¿Acaso no queremos todos que el exceso de injusticia y sufrimiento, que vemos en la historia, al final desaparezca; que todos en definitiva puedan gozar, que todo cobre sentido?” Comparto estas reflexiones de Benedicto XVI. Es un deseo humano que viene de Dios. No podemos luchar contra este deseo impreso en nuestra alma, nos estaríamos haciendo violencia, ¿estas de acuerdo, Mikel?

 

- Si, lo reconozco. Es claro el anhelo de justicia, vemos demasiada injusticia en este mundo. Dios nos ha dado el “manual del fabricante” de la vida y el “manual de mantenimiento” de nuestra existencia. ¿Qué más queremos?, seamos inteligentes a la manera de Dios, no a la nuestra, y actuemos como tal. No hagamos el avestruz. Quizás estemos creando un mundo moderno "totalizador", en el que se pretenden resolver “todas nuestras necesidades”, a la manera de determinadas ideologías, conocidas y superadas, sin querer ver que estas necesidades están cubiertas por Dios, que nos las brinda en la propia naturaleza creada, siendo nuestra misión mejorar, adaptar y canalizar ese medio físico, psicológico y espiritual en el que vivimos. - Emilio, no creo que me haya pasado, cada vez veo más claro que es así.

 

- No, no te has pasado, es cierto, pero estamos a tiempo de volver a empezar, pensar, meditar y proseguir, variando nuestro rumbo, a veces solo un ligero toque de timón es suficiente.

 

- Y otras veces - puntualiza Sara - cuesta horrores deshacerse de nuestros apegos, están fuertemente adheridos y…, necesitaríamos ayuda y humildad para reconocer nuestras debilidades, y para pedirla.